La gasolina en Colombia vuelve a ubicarse por encima del referente externo tras los bandazos de los últimos meses por la guerra en Oriente. El precio internacional de referencia ha aumentado 23,9% frente al nivel previo al conflicto entre Estados Unidos e Irán, mientras que el valor que pagan los conductores en el país prácticamente no se ha movido.
Un congelamiento que pesa en el bolsillo y en el presupuesto
El precio promedio en las estaciones de servicio es hoy apenas 1,2% superior al de febrero y permanece sin cambios desde mayo. Este congelamiento, aunque alivia a los consumidores, ha generado un desfase con el mercado internacional que el gobierno entrante deberá resolver.
- El precio internacional de la gasolina subió 23,9% desde el inicio del conflicto en Oriente Medio.
- El precio local en Colombia aumentó solo 1,2% en el mismo período y se mantiene estable desde mayo.
- La decisión de ajustar o no el precio tendrá impacto en la inflación, el déficit fiscal y el bolsillo de los conductores.
La guerra en Oriente Medio ha provocado un aumento de los precios de la gasolina debido a las interrupciones en el suministro, y Colombia no es ajena a este fenómeno, aunque por ahora el bolsillo de los ciudadanos no lo ha sentido.
El dilema del próximo gobierno: ajustar o subsidiar
El nuevo gobierno deberá decidir si libera el precio para alinearlo con el internacional, lo que podría generar un alza en los combustibles y presionar la inflación, o si mantiene el congelamiento, asumiendo un mayor costo fiscal y el riesgo de desabastecimiento. Esta disyuntiva es clave para la estabilidad económica del país.
Mientras tanto, los conductores colombianos siguen pagando un precio que, aunque estable, ya no refleja la realidad del mercado global. La decisión que tome el gobierno entrante marcará el rumbo de la economía y el bienestar de millones de ciudadanos.