Durante una caminata en las montañas Krkonoše, dos excursionistas se toparon con una lata de aluminio que sobresalía de un muro de piedra. Al abrirla, descubrieron un impresionante tesoro compuesto por 598 monedas de oro que datan entre 1808 y 1915, junto con diversos objetos personales fabricados con metales preciosos.
A pocos metros del hallazgo inicial, encontraron una caja de hierro que contenía joyas, pitilleras y más artículos valiosos. Ambos objetos fueron entregados al Museo de Bohemia Oriental en Hradec Králové para su evaluación y conservación.
La valoración del oro alcanzó los 330 mil dólares, mientras que el resto de la colección destacó por su importancia histórica. Las monedas provinieron de varios países europeos, incluyendo Francia, Turquía, Bélgica, Rumania, Italia, Rusia y Austria-Hungría, lo que dificulta rastrear su origen exacto.
“Es difícil decir si era oro checo, alemán o judío”, declaró Petr Grulich, director del museo, resaltando la complejidad para determinar el origen del tesoro.
El museo acordó exhibir la colección y otorgar a los descubridores una comisión del 10 % sobre el valor del hallazgo. Expertos en arqueología sugieren que enterrar objetos valiosos fue una práctica común en épocas de incertidumbre, posiblemente vinculada a conflictos o desplazamientos durante la Segunda Guerra Mundial.
Entre las teorías que explican el origen del tesoro, se considera que pudo pertenecer a personas que huían de la anexión nazi tras el Acuerdo de Múnich de 1938, o que fueran bienes robados en tiendas de antigüedades, según el numismático Vojtěch Brádle.
El hallazgo no solo sorprende por su valor económico, sino también por su riqueza histórica, ofreciendo una ventana a los movimientos sociales y políticos de la región durante el siglo XX.