El hallazgo de restos óseos en el cementerio de Ayapel, en el sur de Córdoba, reactivó el caso de seis integrantes de la familia Polo Ramos desaparecidos en 1987. Además, volvió a poner en evidencia un patrón que ha marcado al departamento durante décadas, como lo son desapariciones forzadas, entierros clandestinos y búsquedas que tardan generaciones en arrojar resultados.
La Fiscalía General de la Nación confirmó que avanza en la identificación de los restos que corresponderían a Teodoro José Polo Ramos y cinco de sus hijos. Los restos recuperados fueron trasladados a laboratorios forenses donde serán sometidos a análisis antropológicos y genéticos.