Bello Mundial. Nos gusta. Hablamos del juego, la organización son cinco centavos aparte. Los estadios rebalsan, a los partidos los ve el planeta entero, hay alegría. El Mundial es una máquina de hacer felices. Hay goles, hay arqueros fenomenales, hay goleadores y, como dijo Didier Deschamps, “hay grandes jugadores, hay leyendas... y después está Messi”.
Dios es africano en esta Copa
De 10 representantes africanos clasificaron 9 a la fase eliminatoria. Justicia divina, realmente. Para Inglaterra ’66 no le habían dado ni un cupo directo al África, el eurocentrismo la ignoró siempre olímpicamente, aunque la sensación de aquel torneo fue un fenómeno nacido, criado y formado futbolísticamente en Mozambique: Eusebio.
Se unieron los países africanos, hicieron una rebelión contra la FIFA y para 1970 les dieron una plaza fija, que ocupó Marruecos. En este 2026 somos hinchas de Congo, de Cabo Verde, de Senegal, de Costa de Marfil, de Marruecos (¡qué bien juega…!). Verlos felices nos hace felices.
Colombia: seriedad y solidez
Jorge Barraza hace su balance de la fase de grupos de la Copa del Mundo 2026 y destaca lo hecho por el equipo de Néstor Lorenzo. Una Colombia muy seria, muy sólida, que ha demostrado carácter y orden táctico en el torneo.