Consciente de la importancia de São Paulo, el estado más rico y con mayor número de electores en Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva logró convencer a Fernando Haddad para que se postule nuevamente como candidato a gobernador. Haddad, un político de confianza de Lula y actual ministro, aceptó el desafío pese a las dificultades que presenta la contienda electoral.
El anuncio oficial de la candidatura se realizó en la emblemática sede del sindicato de los metalúrgicos en São Bernardo do Campo, un lugar simbólico en la historia política de la izquierda brasileña. Haddad, de 63 años, destacó que esta carrera no es un sacrificio, sino un privilegio y una lucha que asume con compromiso junto a Lula.
Previo al anuncio, Haddad acompañó a Lula en un homenaje al ex presidente Pepe Mujica, donde se entregó un doctorado honoris causa a su viuda. Además, Haddad renunció a su cargo de ministro de Finanzas para poder participar en las elecciones de octubre, cumpliendo con la legislación electoral.
No es la primera vez que Haddad asume una candidatura compleja para el Partido de los Trabajadores. En 2018 fue candidato presidencial tras la detención de Lula, perdiendo ante Jair Bolsonaro. En 2022, sufrió una derrota significativa en la carrera por la gobernación de São Paulo frente a Tarcísio de Freitas, candidato bolsonarista.
Las encuestas actuales muestran una ventaja significativa para el gobernador Tarcísio de Freitas, con una diferencia de 13 puntos sobre Haddad, lo que hace la elección especialmente desafiante. El interior del estado tiende más a la derecha, mientras que la capital, donde Haddad fue alcalde, ofrece un escenario más favorable aunque insuficiente para revertir la tendencia.
Lula consideró también a su vicepresidente Geraldo Alckmin para la candidatura, pero finalmente optó por Haddad, quien tiene mayor cercanía en intención de voto con el actual gobernador. La victoria en São Paulo es clave para que Lula aspire a un cuarto mandato presidencial, dado que el estado concentra una quinta parte del electorado brasileño.
El panorama electoral nacional se perfila con una competencia intensa entre Lula y la figura emergente de la derecha, Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente. Ambos líderes mantienen bases de apoyo muy fuertes, lo que reduce el electorado indeciso y hace que cada voto en São Paulo sea determinante para el resultado final.