La Nueva EPS presentó ante la Superintendencia Nacional de Salud sus estados financieros correspondientes a 2023 y 2024, cumpliendo con la orden del Tribunal Administrativo de Cundinamarca que exigía la entrega y certificación de esa información financiera pendiente. Según los estados, en 2024 la EPS registró ingresos ordinarios por $22,2 billones, frente a costos por prestación de servicios de salud de $26,4 billones y gastos administrativos de $0,5 billones. En ese sentido, cerró con pérdidas por $4,8 billones.
La entidad también anunció que presentará los estados financieros de 2025 en un plazo de 15 días y que los correspondientes al primer semestre de 2026 estarán listos a finales de julio.
Reacciones de figuras políticas
La publicación de los estados financieros ha generado una ola de reacciones entre figuras políticas, quienes critican la gestión de la entidad intervenida y el manejo de los recursos del sistema de salud. Algunos señalan que las pérdidas millonarias evidencian una crisis profunda en la administración de la EPS, mientras que otros piden transparencia y rendición de cuentas.
Estas cifras son alarmantes y demuestran la necesidad de una reforma estructural en el sistema de salud. No podemos permitir que se sigan perdiendo recursos que deberían destinarse a los pacientes.
El Hospital San Jorge de Pereira restringió servicios a cuatro EPS, entre ellas la Nueva EPS, lo que agrava la situación de los usuarios que dependen de esta entidad para acceder a servicios de salud.
Las críticas se centran en la falta de control y en las decisiones administrativas que habrían llevado a este déficit. Mientras tanto, el Gobierno Petro ha señalado que la intervención busca garantizar la sostenibilidad financiera y mejorar la atención a los afiliados.