La revolución digital avanza a gran velocidad y ha dejado a la Unión Europea en una posición de dependencia tecnológica frente a Estados Unidos y China. Francesca Bria, economista italiana y activista, alerta sobre los riesgos de que infraestructuras clave europeas estén en manos de empresas extranjeras, lo que podría convertir al continente en una colonia digital sin control sobre su futuro.
Bria, reconocida por Forbes como una de las mujeres más influyentes en tecnología, trabaja desde diversas plataformas —como la Universidad de Londres, Naciones Unidas y la Comisión Europea— para fomentar la soberanía tecnológica europea. Su objetivo es que Europa desarrolle su propio ecosistema digital que incluya conectividad, computación en la nube, chips y plataformas digitales, garantizando así la autonomía y la capacidad de moldear su futuro.
La economista explica que mientras el modelo digital estadounidense se enfoca en la escala y el lucro y el chino en el control estatal, el europeo debe basarse en los valores democráticos, como la transparencia, la responsabilidad y el respeto a la privacidad de los ciudadanos. Su trayectoria combina activismo social y rigor técnico, desde las protestas contra el G8 en Génova hasta su labor en gobiernos locales y europeos.
Entre sus logros destaca su papel en el Ayuntamiento de Barcelona, donde promovió la adopción de software de código abierto y la plataforma digital de participación ciudadana Decidim, fomentando una democracia más directa y tecnológica. Actualmente, en la Unión Europea, continúa impulsando iniciativas que buscan reducir la dependencia digital y fortalecer la soberanía tecnológica, con una pasión que inspira a sus colaboradores.
“No puedes regular lo que no controlas”. Esta premisa guía la lucha de Francesca Bria para que la tecnología garantice y refuerce la democracia europea, evitando que las infraestructuras críticas estén bajo el dominio de corporaciones extranjeras.
Para Bria, la tecnología debe ser una herramienta al servicio de la ciudadanía y la democracia, no un instrumento de poder corporativo o estatal. Su trabajo representa un llamado a que Europa tome las riendas de su futuro digital y preserve sus valores fundamentales en la era tecnológica.