Las vitrinas siguen abiertas, los clientes continúan llegando y los comerciantes intentan sostener sus negocios, pero ahora lo hacen bajo la vigilancia permanente de soldados del Ejército y unidades especiales de la Policía Nacional. Fundación, un municipio estratégico del Magdalena, se convirtió en un territorio militarizado para frenar la ola de extorsión y violencia que desangra al comercio local.
Un operativo sin precedentes en el Magdalena
La decisión de militarizar la zona responde a la guerra territorial entre el Clan del Golfo y Los Primos, dos estructuras criminales que tienen azotado al comercio con cobros de extorsión, amenazas y homicidios selectivos. La gobernadora del Magdalena, Margarita Guerra, fue enfática al dar la orden: no salir del pueblo hasta conseguir resultados contundentes.
- Patrullajes permanentes del Ejército y la Policía en puntos críticos del municipio.
- Acompañamiento militar a comerciantes y líderes del sector productivo.
- Controles de identidad y registro en zonas de alta afluencia comercial.
- Puestos de control móviles para desarticular redes de extorsión.
No vamos a retroceder. La seguridad de los comerciantes de Fundación es prioridad absoluta. Las tropas se quedan hasta que la tranquilidad regrese a las calles.
La medida ha generado un respiro entre los dueños de establecimientos, quienes aseguran que la presencia militar les permite abrir sus puertas con menor temor. Sin embargo, la tensión persiste: las bandas siguen operando en zonas rurales y buscan nuevas formas de intimidación.
El impacto en la comunidad y los retos a futuro
La militarización no solo busca proteger el comercio, sino también restablecer la confianza de los ciudadanos en las instituciones. Las autoridades han anunciado que se reforzarán las investigaciones para desmantelar las redes de extorsión y llevar a los responsables ante la justicia. Mientras tanto, Fundación vive un nuevo capítulo en su historia de violencia, con la esperanza de que esta vez la fuerza pública logre imponer la ley.