La nevera es uno de los electrodomésticos que más tiempo permanece en funcionamiento dentro del hogar. Al estar encendida de forma permanente para conservar alimentos y bebidas, también representa una parte importante del consumo de energía. Sin embargo, expertos en refrigeración coinciden en que pequeños cambios en el mantenimiento y en la forma de utilizarla pueden ayudar a reducir el gasto eléctrico sin afectar su desempeño.
El impacto de un mantenimiento oportuno
La acumulación de polvo en las bobinas del condensador, el desgaste de las gomas de la puerta y una temperatura mal configurada son factores que obligan al motor a trabajar más de lo necesario. Limpiar estas áreas cada tres meses y revisar los sellos puede marcar una diferencia notable en el consumo mensual.
- Ubique la nevera lejos de fuentes de calor como estufas, hornos o ventanas con sol directo.
- Deje un espacio de al menos 5 centímetros entre la parte trasera y la pared para permitir la ventilación.
- Ajuste el termostato entre 3°C y 5°C en el compartimento de refrigeración y -18°C en el congelador.
- Evite introducir alimentos calientes; espere a que se enfríen a temperatura ambiente.
El impacto en la comunidad
Adoptar estas prácticas no solo beneficia la economía familiar, sino que también contribuye a reducir la demanda energética en los hogares, un aspecto relevante en contextos de aumento de tarifas. Un electrodoméstico eficiente es sinónimo de un hogar más sostenible y de una factura más ligera.
El cuidado del electrodoméstico puede reflejarse en la factura de energía. Foto: iStock