Gabriel Weston, cirujana y escritora británica de 55 años, ha combinado su pasión por la literatura y la medicina para ofrecer un retrato humano del cuerpo y la cirugía. Con una carrera que comenzó tras estudiar Filología Inglesa, Weston se adentró en la cirugía fascinada por la pasión de un cirujano amigo de su padre. Tras seis años de experiencia operando, plasmó sus vivencias en la novela 'Dirty Work' y en series como 'Trust Me, I'm a Doctor' para la BBC.
Weston enfatiza que la enseñanza médica tradicional desconecta lo físico de lo emocional, una brecha que ella busca superar con una visión bifocal que considera tanto la biología como la humanidad del paciente. Su experiencia personal como madre de un hijo con un cavernoma cerebral y paciente con cardiopatía ha profundizado su comprensión y empatía hacia quienes atiende.
El ego necesario en la cirugía
La cirujana reconoce que el egocentrismo es inherente en su profesión: “Hay que tener un alto concepto de uno mismo para cortar a alguien”. Esta frialdad, que ella misma posee, es una herramienta terapéutica vital en la cirugía. Sin embargo, esta fortaleza puede convertirse en debilidad en otros ámbitos, como la maternidad, donde enfrenta una paradoja emocional común.
“Los cirujanos somos egocéntricos, y me incluyo. Hay que tener un alto concepto de ti mismo para cortar a alguien.”
La escritora describe cómo la experiencia de la enfermedad ha disuelto la frontera emocional con sus pacientes, permitiéndole ofrecer cuidado y comprensión sin perder la concentración necesaria durante las operaciones. Asimismo, reconoce la importancia de que las emociones sean atendidas por otros profesionales, como las enfermeras, para mantener el equilibrio en la atención médica.
Una vida entre la medicina y la escritura
Weston continúa operando algunos días a la semana para mantener una actividad profesional estable, mientras que la escritura es su vocación inestable pero apasionante. Su interés por observar la vida y la muerte la ha llevado a trabajar en ambulancias, morgues y en la divulgación médica, combinando su sensibilidad literaria con su experiencia clínica.
Su mirada como escritora ha enriquecido su perspectiva médica, humanizando cada órgano y hueso como parte de una persona viva. En su último libro, 'Con vida', publicado por Salamandra, aborda el cuerpo desde una experiencia más humana que biológica, escribiendo más como paciente que como cirujana.
Reflexiones sobre la medicina pública y la igualdad
Weston critica la precariedad del sistema público de salud británico (NHS) y destaca la importancia de la medicina pública frente a la privada, advirtiendo que el negocio no debe prevalecer sobre la salud y la humanidad. También reflexiona sobre la desigualdad de género en el ámbito médico y social, señalando que la empatía suele esperarse más de las médicas mujeres, aunque la confianza tradicionalmente se deposita en los hombres.
Destaca además los retos que enfrentan las mujeres en la maternidad y en la vida profesional, y cómo la lucha por la igualdad continúa, a pesar de avances como el movimiento MeToo. Weston invita a cuestionar roles y expectativas, particularmente en temas como el aborto y los derechos reproductivos, defendiendo la libertad y el control de las mujeres sobre sus cuerpos.
“Una sociedad en la que una mujer no tiene control sobre sus derechos reproductivos no es una sociedad libre.”
Finalmente, Weston comparte sus experiencias con errores médicos, subrayando la importancia de la honestidad para mantener la credibilidad y aprender de las equivocaciones, reafirmando que la negación es una defensa humana pero que la transparencia es esencial en la medicina.