Disidencias intentan consolidar corredores para sus redes criminales
En redes sociales como TikTok, se han difundido imágenes que muestran la construcción de una vía en el Valle del Cauca, impulsada por disidencias de las Farc. La obra, que utiliza maquinaria pesada y personal experto, busca crear un corredor estratégico para sus actividades ilícitas, especialmente el tráfico de drogas y armas.
Esta vía, que inicialmente era un camino rudimentario, fue intervenida por el Ejército, y ahora se encuentra bajo control de las autoridades para servir a la comunidad, según confirmó la Gobernación del Valle del Cauca.
Corredores alternativos generan preocupación en la seguridad regional
El general (r) Pedro Federico Przychodny Jaramillo advierte que las disidencias mantienen su interés en corredores como el que conduce al cañón del Micay. Además, señala que zonas como Dagua, El Queremal y Buenaventura poseen rutas bajo control de grupos armados que permiten evadir controles oficiales.
Estos corredores alternativos afectan incluso a visitantes, como observadores de aves, a quienes se restringe el paso para evitar que documenten estas vías ilegales. El general enfatiza que el tráfico de drogas y el ingreso de armas por el Pacífico son los principales objetivos detrás de estas construcciones.
También llama la atención sobre el norte del Valle del Cauca, en municipios como Roldanillo, Trujillo y El Dovio, donde estructuras criminales buscan rutas hacia el Pacífico.
Incremento de batallones fortalece control sobre vías estratégicas
Guillermo Londoño, secretario de Seguridad y Convivencia, señala que el avance en el control de estas vías ilegales se debe al aumento de la presencia militar en zonas críticas. Destaca que las disidencias concentran sus esfuerzos en el sur del Valle y Cauca, especialmente en la ruta que conecta Jamundí con el río Naya.
Actualmente, se consolida un despliegue militar con cuatro nuevas bases o puestos de mando en Jamundí (Coraza), Bugalagrande (Paila Arriba), Tuluá (Barragán) y Florida, para frenar el avance de estas estructuras.
Además, programas como Corredores Seguros buscan proteger la ruta Cali-Buenaventura, vital para el control de armas y drogas. Estos esfuerzos han impactado las finanzas ilegales de los grupos armados.
Stuart León, líder social y experto en seguridad, indica que aunque la situación se ha calmado tras la intervención de la Fuerza Pública, persisten riesgos de nuevos intentos por abrir vías ilegales en zonas rurales como Jamundí.
¿Cómo evolucionarán las estrategias para frenar corredores del crimen?
La lucha por controlar las rutas en el Valle del Cauca continúa siendo crucial para la seguridad regional. El fortalecimiento de la presencia militar y los programas de vigilancia serán determinantes para evitar que los grupos armados consoliden corredores que faciliten sus economías ilícitas.