Cultura

Mariana Enríquez: 'Hay una idea muy perniciosa de que la cultura no es necesaria'

Mariana Enríquez habla sobre sus hábitos de lectura, el desafío de entusiasmar a los jóvenes con los libros y la necesidad de que el Estado invierta en cultura, en medio de una crisis de atención y desfinanciamiento.

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Foto: La voz del país

El origen de una lectora: de quioscos a clásicos

La escritora argentina Mariana Enríquez (Buenos Aires, 1973) recuerda que sus primeras lecturas llegaron de manera popular: la colección Club Bruguera, vendida en quioscos, y los libros que su tío le regalaba de un club de lectura. Obras como 'A sangre fría' de Truman Capote o 'La historia interminable' de Michael Ende marcaron su infancia, sin necesidad de bibliotecas o librerías especializadas.

Hábitos de lectura: lápiz, papel y un cuaderno

Enríquez subraya sus libros con lápiz, nunca con esfero, y siempre lleva un cuaderno para anotar. Lee en papel antes de dormir, aunque usa e-book para viajar. No le gusta escuchar audiolibros ni pódcast, pues la desconcentran. 'Si me gusta un libro digital, lo compro en impreso', afirma.

El lector ideal y la complicidad literaria

La autora no tiene un lector ideal, pero confía en su mejor amigo, un lector obsesivo, para revisar detalles de sus manuscritos. Le gustaría ser amiga de Rimbaud para preguntarle por qué dejó de escribir, y escribiría un libro con Carson McCullers o con su compatriota Samanta Schweblin.

El desafío de entusiasmar a los jóvenes

Como docente, Enríquez observa que los jóvenes tienen dificultad para sostener la atención debido a la hiperoferta digital. 'La literatura es lenta y compite con la inmediatez de las pantallas', señala. Sin embargo, destaca que fenómenos como 'Harry Potter' han logrado que muchos jóvenes lean, aunque sea literatura no siempre de alta calidad.

El reto es entusiasmar a los chicos con programas de acceso a la lectura, que tienen que darse desde las instituciones. Pero éstas están desfinanciadas, porque la cultura en nuestros países cada día parece importar menos.

La cultura como necesidad de primera línea

Enríquez critica la falta de inversión estatal en cultura frente a problemas como violencia o vivienda. 'Hay una idea muy perniciosa de que la cultura no es necesaria, como que no es de primera necesidad, y yo creo que sí lo es', sentencia. Recuerda que las colecciones populares de su infancia tenían subsidios estatales, y pide recuperar ese modelo para acercar los libros a quienes no van a librerías.

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