Iván Cepeda, aspirante presidencial del Pacto Histórico, se presenta como un candidato con una estrategia auténtica y alejada de la política espectáculo. En entrevista con EL PAÍS, Cepeda enfatiza que su verdadera confrontación política es con el expresidente Álvaro Uribe, y no con otros aspirantes como Paloma Valencia o Abelardo de la Espriella, a quienes califica de ultraderecha.
El candidato de izquierda explica que su campaña es austera y que él mismo es el único estratega detrás de ella, rechazando ser una copia de Gustavo Petro o de cualquier otro político. Recalca que mantiene una relación respetuosa pero discreta con el actual presidente, sin que éste influya directamente en sus decisiones de campaña.
Una lucha contra la corrupción estructural
Cepeda denuncia que la corrupción en Colombia está institucionalizada y es un sistema que afecta todas las ramas del poder público. Propone una revolución ética para combatir este flagelo, aspecto que considera insuficientemente abordado en la gestión actual del Gobierno. Asegura que esta lucha debe ser un eje central de su eventual mandato presidencial.
La fórmula vicepresidencial y el significado político
La designación de Aida Quilcué como fórmula vicepresidencial ha generado críticas por compartir bases electorales con Cepeda, pero él defiende la elección como un símbolo contra el exterminio de los pueblos indígenas en Colombia y no solo como una estrategia electoral. Para él, la trascendencia política supera el cálculo de votos.
Estrategia para ganar en primera vuelta
Cepeda confía en que sectores diversos, más allá de los militantes del Pacto Histórico, apoyan la continuidad y profundización de los logros del Gobierno. Afirma que construir alianzas es vital para alcanzar la Presidencia en la primera vuelta y que no se considera un triunfador anticipado.
Respecto a sus rivales, insiste en que la verdadera disputa es contra la visión política de Uribe, representada por sus candidatos, y no entre ellos mismos.
Visión sobre reformas constitucionales y seguridad
Cepeda no se declara ferviente partidario de una Asamblea Constituyente, pero sí de un diálogo nacional que lleve a reformas profundas para resolver problemas estructurales. En materia de seguridad, critica decisiones como el uso del glifosato y bombardeos, aunque reconoce que como presidente podría verse obligado a tomar decisiones difíciles.
Negociaciones de paz y sistema de salud
Como negociador de paz con las FARC y el ELN, Cepeda valora la experiencia acumulada y no considera que en la paz exista un fracaso absoluto. Sobre el sistema de salud, denuncia la corrupción y la crisis profunda del modelo actual, defendiendo la necesidad de una reforma concertada que no necesariamente implique estatización total.
Relación con Estados Unidos y respeto a la soberanía
El candidato apoya la política internacional del presidente Petro, que ha logrado diálogo respetuoso con Estados Unidos, aunque advierte sobre riesgos de intervencionismo. Exige respeto para su campaña ante posibles injerencias y rechaza las solicitudes de investigaciones impulsadas por sectores de la extrema derecha.
Finalmente, Cepeda defiende una posición crítica pero respetuosa hacia Venezuela, rechazando la ruptura de relaciones y abogando por el respeto a la autonomía de su pueblo.