Una vida marcada por la criminalidad desde la niñez
Jary Manuela Burgos Cruz creció en un hogar humilde del Valle del Cauca y fue atraída desde niña por bandas criminales, especialmente 'los Magos', que heredaron el poder del narcotraficante Ramón Quintero, alias 'RQ'.
Esta organización, con cabecillas como Luis Fernando Bocanegra ('Luis Cuevas'), ha mantenido el control de Buga y otras zonas del centro del departamento, a pesar de las capturas de sus líderes.
Los incentivos que llevan a menores a convertirse en sicarios
Jary Manuela fue seducida por pagos que oscilaban entre 2 y más de 10 millones de pesos mensuales para ejecutar crímenes. Desde los 16 años demostró habilidad con armas y a los 17 habría cometido un asesinato en Buga.
La violencia en Buga se mantiene alta, con homicidios selectivos, microtráfico y disputas armadas en barrios como Alto Bonito, La Honda y Montellano, donde la presencia de estas bandas genera miedo constante.
La captura que refleja el avance contra la criminalidad juvenil
Tras más de tres años oculta, Jary fue aprehendida en Guacarí por un juez especializado en adolescentes, pues el homicidio ocurrió cuando era menor de edad. Hoy enfrenta proceso bajo el Código del Menor y está en un centro de atención especializada.
Las autoridades destacan su rol como coordinadora de homicidios selectivos y tráfico de armas para 'los Magos', evidenciando la compleja lucha contra las estructuras criminales que reclutan jóvenes.
Mujeres que lideran la violencia en el Valle del Cauca
Además de Jary, otras mujeres como alias 'Pikus' y 'La Flaca' han ganado poder en grupos criminales del Valle. Estas líderes están implicadas en homicidios, microtráfico y extorsiones, y son objetivo de operativos policiales.
La captura de 'Pikus' en Bolívar, donde la violencia creció un 88% en 2024, y las recompensas por 'La Flaca', reflejan la creciente presencia femenina en el crimen organizado regional.
¿Cómo impactará la lucha contra las bandas en el futuro del Valle?
La detención de jóvenes sicarios y líderes femeninas muestra avances, pero la violencia y el narcotráfico persisten en barrios vulnerables. El desafío será romper el ciclo de reclutamiento y fortalecer la seguridad para evitar que nuevas generaciones caigan en el crimen.