La transformación de la Altillanura colombiana, específicamente en los departamentos de Meta y Vichada, se ha convertido en el eje central de una estrategia que busca mitigar la vulnerabilidad de las cadenas de suministro globales. A través de la iniciativa ‘Soya-Maíz: Proyecto País’, un grupo de empresarios le apuesta a la producción a gran escala de estas materias primas, fundamentales para la industria de la proteína animal que abastece a 50 millones de colombianos.
Un proyecto nacido de la crisis
De acuerdo con Arturo Adolfo Dajud Durán, gerente nacional de la iniciativa, el proyecto nació en 2020 durante la pandemia, cuando se evidenció el riesgo de depender de la logística internacional. El modelo se soporta en cuatro pilares: la compra directa al productor, la entrega de grano seco con estándares de calidad, la venta anticipada de una parte de la cosecha y la fijación de precios en paridad internacional tomando como base la Bolsa de Chicago y la Tasa Representativa del Mercado (TRM).
La brecha estructural que se busca cerrar
A pesar del potencial de la Orinoquía, las cifras comerciales actuales exponen una profunda brecha estructural. En Colombia se importan 8,8 millones de toneladas de estos granos, mientras que la producción de maíz tecnificado no alcanza el millón de toneladas.
La avicultura colombiana proyecta crecimiento y apuesta por la internacionalización dentro de 'Soya-Maíz proyecto país'