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Arrecifes: el viaje gastronómico del Caribe que aterriza en el occidente de Bogotá

Arrecifes, restaurante de cocina caribeña con dos décadas de trayectoria, se trasladó a Gran Estación 2 en Bogotá. Su nueva carta incluye platos como cayeye de camarón, posta cartagenera y carimañolas, manteniendo la esencia tradicional pero adaptándose al paladar bogotano.

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Foto: La voz del país

El sabor del suero costeño, los patacones recién preparados y los pescados y mariscos son el punto de partida del viaje gastronómico en Arrecifes, un restaurante que apuesta por acercar la cocina tradicional del Caribe colombiano al occidente de Bogotá.

Con más de dos décadas de historia, el restaurante decidió renovar su concepto y trasladar su restaurante a Gran Estación 2. El cambio no fue únicamente de ubicación, sino también implicó una evolución de la propuesta gastronómica. La carta incorporó recetas más representativas de esta región para así ofrecer una experiencia que vaya más allá de servir pescados y mariscos.

"Descubrimos que Gran Estación era el mejor lugar para esta marca. Era el momento de trasladarlo por temas de seguridad, de afluencia de personas y porque la zona estaba esperando un sitio que ofreciera comida colombiana con temática caribeña", explica María Ximena Puentes, gerente del grupo gastronómico.

La empresaria asegura que la intención es que el restaurante se convierta en un recorrido por la cultura gastronómica de la Costa Caribe. "Nos encanta la cultura de la Costa y queremos que, por un momento, las personas sientan que se trasladen allá a través de la cocina, la ambientación y la experiencia", afirma.

Platos que evocan la tradición costeña

  • Cayeye de camarón: puré de plátano guineo verde con queso costeño y camarones en salsa caribeña.
  • Carimañolas, butifarra a la parrilla, queso costeño frito y tostones mechados.
  • Posta cartagenera: plato insignia y el de mayor rotación desde la apertura en la nueva sede.
  • Clásicos de la casa: cazuela de mariscos y paella.
  • Fines de semana: mote de queso y sancocho, pensados para un público familiar.

Aunque la apuesta es mantener recetas tradicionales, el restaurante reconoce que el paladar del consumidor bogotano es diferente al de quienes viven en la Costa. "Cuidamos mucho que las recetas sean lo más cercanas posible al sabor auténtico, entendiendo que las personas que viven y trabajan en Bogotá también tienen ciertas preferencias", señala la gerente.

Logística a 2.600 metros de altura

Uno de los mayores retos de operar un restaurante especializado en cocina de mar a 2.600 metros de altura está en la logística, confiesa Fuentes. Llevar pescados y mariscos frescos desde la Costa Caribe hasta Bogotá exige mantener una cadena de frío especializada durante todo el proceso de transporte.

La empresa hace parte de un grupo gastronómico que también reúne las marcas Cubanita, La Bendita e Isla Corona. Fuentes asegura que cada restaurante tiene una identidad propia y un público diferente, por lo que la innovación consiste en entender qué busca cada comensal en vez de seguir todas las tendencias del mercado.

"La innovación no siempre consiste en ser el primero en todo. Muchas veces también consiste en identificar qué funciona, qué no y adaptar esas ideas al público propio", sostiene.

Para la empresaria, Bogotá ha cambiado la forma en que las personas disfrutan la gastronomía. Los desplazamientos más largos y la búsqueda de espacios seguros han hecho que muchos clientes prefieran quedarse cerca de sus lugares de trabajo o de residencia. Por ello, considera que los centros comerciales han dejado de ser únicamente espacios para comprar y se han convertido en destinos donde la oferta gastronómica y el entretenimiento son motivos para su visita.

La voz del país

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