Sin proponérselo, Piedad Bonnett logró que sus obras se convirtieran en una oportunidad de diálogo intergeneracional; en un puente de conexión entre padres e hijos para hablar de amor, de miedos y de emociones profundas.
Lo que no tiene nombre, un libro testimonial escrito desde la experiencia de la pérdida de su hijo Daniel, es un relato íntimo en el que jóvenes han encontrado una forma de abordar conversaciones honestas sobre salud mental, y su obra, un refugio para padres que buscan entender a sus hijos desde la empatía.
La voz de las cosas: un libro-objeto que evoca la memoria
Ahora, en una faceta inédita como ilustradora y desde su voz como poeta, Bonnett presenta La voz de las cosas: un libro-objeto de poesía e imagen donde los objetos son testigos y memoria de su universo. Un juego con el lector que descubre cómo, a través de lo más simple, se revelan capas de recuerdos, emoción y nostalgia. Una invitación a descubrir esos objetos que también cuentan la historia de nuestra familia.
El diálogo intergeneracional como eje de su obra
Brillante y cercana, una de las autoras más reconocidas del país y ganadora del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, se sube a La Combi Podcast para presentar su libro y para compartir cómo la literatura se vuelve una conversación que atraviesa generaciones: como hija, madre y abuela.
Tengo muchos lectores jóvenes. Lo que no tiene nombre le tocó el alma a mucha gente joven que se sintió identificada con Daniel o que sintió empatía por la tragedia de mi hijo; pero se deslizaron también a otras obras y, sobre todo, a la poesía. Que yo haya logrado que la gente joven de este país me lea en poesía, que luego vengan, me traigan sus libros para la firma y me den un abrazo, es una de las cosas más lindas que me ha pasado.
La conversación como herramienta para sanar
En ese diálogo entre generaciones aparece también una tensión real: muchos jóvenes sienten distancia con sus padres o dificultad para comunicarse. Bonnett reflexiona: 'La adolescencia hace muy difíciles las cosas, y a veces esos lazos de comunicación profunda que se tienen en la niñez no vuelven a aparecer. Por eso yo lo único en lo que creo de verdad es en la conversación, en la conversación intergeneracional'.
El papel de la literatura en la familia
Mucha gente le ha contado a Bonnett que ha leído sus obras con sus madres. 'Vienen jóvenes y me dicen: lo leímos al tiempo con mi mamá, imagínate lo que eso crea como conversación. Y que la mamá diga: yo me reconozco aquí, y la hija diga: yo también me reconozco en esto. La literatura tiene todo tipo de posibilidades de comunicación con el otro, y esta es una fundamental'.
Los objetos como testigos de la vida
En una época donde todo es efímero, Bonnett propone a los objetos como protagonistas. 'Las cosas te hablan, tienen una historia. Una memoria. Te remiten a un viaje, a la persona que te la regaló, a la persona que ya no está. Nuestro pocillo preferido, por ejemplo, de alguna manera relata también lo que somos'. Sin embargo, advierte sobre la acumulación: 'Las cosas te pueden asfixiar. Hay que tener el valor de deshacerse de un montón de cosas, pero conservar el anillo de la mamá, el reloj del papá, esas cosas simbólicas'.
El juego y la niñez como fuente de creatividad
Para Bonnett, el juego es fundamental en la vida. 'Me parece fundamental. Yo creo que la vida, si no tiene juego, puede llegar a ser muy triste. El juego nos contacta mucho con los niños, por supuesto, pero también con nuestro niño, ese que sigue viviendo en uno'. Su nuevo libro está lleno de referencias a la infancia: 'Los objetos que dibujé son reales y muchos de ellos evocan la infancia, como los patines, las tarjetas o los muñecos. En ese sentido, soy una niña eterna, como se dice que somos los poetas'.
Un mensaje para los padres de hijos con vocación artística
La autora envía un mensaje claro a los padres que dudan en apoyar las vocaciones artísticas de sus hijos: 'Yo soy un ejemplo de cómo la vocación te lleva a la felicidad. ¿Le vas a negar a tu hijo la posibilidad de ser feliz por el resto de la vida y lo vas a obligar a ser ingeniero, a ir todos los días a una oficina con unas rutinas que no le gustan? No hay generosidad más grande de un padre que decir: ¿quieres ser músico? Claro, esa es tu elección, esa es tu vida'.
La literatura como espacio de transgresión y encuentro
Finalmente, Bonnett destaca el poder de la literatura para abrir conversaciones difíciles: 'La literatura es, por naturaleza, transgresora. Pone en duda un montón de verdades establecidas. Yo creo que en eso consiste: en poner los temas difíciles sobre la mesa, porque ahí es donde de verdad se da la comunicación, la diferencia de pensamiento y la posibilidad de conciliación. La casa y la literatura son dos espacios importantísimos para que los niños y los jóvenes, de la mano de los padres, aprendan a oír al distinto, a dialogar, a perdonar'.