En una jornada marcada por el calor, la música andina y la presencia de ollas comunitarias, unas 600 personas se congregaron este 7 de agosto alrededor del monumento a la Resistencia, ubicado en el suroriente de Cali. La movilización, que convocó a diversos sectores sociales, transcurrió en completa calma, sin reportes de alteraciones del orden público.
Un símbolo que se mantiene en pie
El monumento, erigido a unos diez metros de altura tras el estallido social de 2021, se convirtió nuevamente en el epicentro de una manifestación que buscó visibilizar demandas sociales. La estructura, que ha sido objeto de múltiples intervenciones artísticas y políticas, fue el punto de encuentro para líderes comunitarios, estudiantes y organizaciones indígenas.
- Participación de comunidades indígenas nasa, quienes llegaron en chivas y buses escalera.
- Presencia de ollas comunitarias como símbolo de resistencia y solidaridad.
- Ambiente festivo con música andina y salsa durante toda la tarde.
- No se registraron enfrentamientos ni incidentes de gravedad.
El impacto en la comunidad
La jornada no solo fue un espacio de protesta, sino también de encuentro comunitario. Los asistentes compartieron alimentos, música y reflexiones sobre la situación social del país. La presencia de los indígenas nasa, quienes llegaron en vehículos tradicionales, resaltó la diversidad de las luchas que confluyen en este tipo de movilizaciones.
La resistencia no es solo un monumento, es la comunidad que lo abraza y lo hace vivo cada vez que se reúne aquí.
Las autoridades locales confirmaron que la manifestación se desarrolló sin contratiempos y que no fue necesario intervenir. La jornada finalizó al caer la noche, cuando los asistentes comenzaron a retirarse de manera ordenada, dejando el sector limpio y en calma.