La caída de Héctor Rusthenford Guerrero Flores, conocido como alias ‘Niño Guerrero’, marca uno de los golpes más significativos contra el ‘Tren de Aragua’ desde que esa organización criminal comenzó su expansión por América Latina, Norteamérica e incluso Europa. El anuncio de su muerte no provino de Caracas, sino del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien informó que el máximo cabecilla de la estructura transnacional habría muerto durante una operación ejecutada en territorio venezolano.
Un operativo con cooperación bilateral
El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, aseguró que el operativo se desarrolló a comienzos de esta semana con participación de fuerzas estadounidenses y apoyo de organismos de seguridad venezolanos. “El fundador y líder de TdA, Héctor Rusthenford Guerrero Flores, conocido como ‘Niño Guerrero’, fue confirmado muerto durante el ataque”, afirmó. Posteriormente, el Ministerio del Poder Popular para la Comunicación e Información de Venezuela señaló que la operación tuvo lugar en el estado Bolívar, en el sureste del país.
Según Washington, la operación representa un nuevo nivel de cooperación entre ambos gobiernos en la lucha contra organizaciones criminales transnacionales. Hegseth sostuvo que la acción demuestra el compromiso compartido para combatir a los “narco-terroristas” y evitar que encuentren refugio en el hemisferio.
El perfil del capo que transformó una banda carcelaria en imperio criminal
La figura de ‘Niño Guerrero’ llevaba años en la mira de las autoridades estadounidenses. El Departamento de Justicia lo señala de haber dirigido la transformación del Tren de Aragua, pasando de ser una banda nacida en cárceles venezolanas a una organización con presencia en varios países de América y Europa. Una acusación formal presentada ante una corte federal de Nueva York lo responsabiliza de ordenar, facilitar y coordinar actos de violencia, extorsión y narcotráfico, además de mantener presuntos vínculos con el denominado Cártel de los Soles.
“Según las acusaciones, Héctor Rusthenford Guerrero Flores ha sido el cerebro detrás de la transformación del Tren de Aragua, de una pandilla carcelaria venezolana a una organización terrorista transnacional que cometió innumerables actos de violencia, extorsión y narcotráfico en Norteamérica, Sudamérica y Europa”, señaló el entonces fiscal federal Jay Clayton al anunciar la acusación en su contra.
El impacto en la región y el reacomodo criminal
Para César Niño, profesor de la Universidad Militar Nueva Granada y analista en seguridad, la operación refleja un proceso que se venía consolidando entre Washington y Caracas. “Esta operación es la capitalización de lo que ha venido trabajando Estados Unidos en Venezuela. Es la muestra de la cooperación del gobierno de Delcy Rodríguez permitiendo que las fuerzas de seguridad estadounidenses operen de forma táctica y estratégica con amplio margen de maniobra”, explicó.
A juicio del experto, el impacto de la muerte de ‘Niño Guerrero’ no necesariamente implica la desaparición del ‘Tren de Aragua’. “La baja de su máximo líder decapita la estructura centralizada de la banda, forzando a sus células en el exterior, en Colombia, Chile, Perú y el propio EE. UU., a operar de forma autónoma o fragmentada. Está demostrado que la decapitación de líderes criminales o terroristas puede producir una atomización y fragmentación”, señaló.
El académico también considera que el resultado fortalece políticamente a la administración Trump. “Para la administración Trump, esto representa una enorme victoria de narrativa doméstica. Puede reafirmar su doctrina de entender que su seguridad nacional pasa por el control de contextos extranjeros”, indicó. A eso se suma un posible reacomodamiento interno dentro de la organización criminal. “El Tren de Aragua puede experimentar un proceso interno de canibalización por el liderazgo”, agregó.
Desde otra perspectiva, el experto en seguridad Hugo Acero comparó el escenario con episodios que marcaron la lucha contra el narcotráfico en Colombia. “Nadie puede negar el apoyo de las agencias de seguridad e inteligencia de los Estados Unidos en el tema de Pablo Escobar. No podemos rasgarnos las vestiduras ahora porque lo que ha sucedido históricamente es que existe cooperación internacional en materia de seguridad”, afirmó.