La OTAN inicia el martes una de las cumbres más decisivas de los últimos años. En Ankara, los 32 líderes de la Alianza no solo medirán cuánto han avanzado en el mayor rearme europeo desde el fin de la Guerra Fría, sino que deberán demostrar que el bloque sigue siendo capaz de mantenerse unido en medio de la presión del presidente de EE. UU., Donald Trump, la guerra en Ucrania y un escenario internacional cada vez más inestable.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, bautizó esta nueva etapa como una especie de 'OTAN 3.0'. La cumbre se produce en un contexto de tensiones internas y externas, con España llegando bajo presión para aumentar su gasto en defensa.
Un escenario de presión y rearme
La cumbre de Ankara es considerada un punto de inflexión para la Alianza Atlántica. La presión de Trump para que Europa asuma un mayor liderazgo en su propia defensa ha generado debates internos sobre la distribución de los costos y la estrategia a seguir frente a la agresión rusa en Ucrania.
Los líderes de la OTAN deberán abordar temas clave como el aumento del gasto militar, la coordinación de la ayuda a Ucrania y la respuesta a las demandas de Estados Unidos. La cumbre también se ve empañada por las detenciones de activistas en Turquía, que han generado críticas de la oposición local.
Turquía detiene a decenas de activistas antes de la cumbre de la OTAN: el principal líder de la oposición califica de 'vergüenza' los arrestos