Opinión

La patria melodrama: miedo, chisme y chiste

El crítico Ómar Rincón analiza cómo los medios y la política colombiana se han convertido en un espectáculo de miedo, chisme y chiste, dejando de lado la información seria y el pensamiento crítico.

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Foto: La voz del país

Un país atrapado en el melodrama

Los medios, la televisión y la campaña política se parecen en que son melodramáticos, patrióticos, de chiste, chisme y miedo. En medios y política se prefiere reír antes que pensar, buscar el dinero fácil del chisme y los escándalos, convertir todo en melodrama.

Chisme y escándalo como norma

RTVC, Caracol y RCN convirtieron la realidad en un parque de atracciones del horror, el cinismo y la miseria humana. Ver los noticieros es más estar en los chismes y los escándalos que producen los políticos, el crimen morboso y los periodistas moralistas. La política nacional es un contenido pensado para provocar clics y peleas absurdas. El resultado: un país desechable, una sociedad sin hechos, datos, documentos.

Las noticias es un decir impune de tuit. Los noticieros no informan, prefieren la homilía moralista y el debate facilista sobre la reportería con rigor, contexto y diversidad de fuentes.

El ruido mediático y el clasismo televisivo

Otra vez los éxitos son 'A Otro Nivel' o los 'Desafíos' o los otros concursos de cante aunque no cante o las repeticiones. Y hay ruidos estridentes como 'La Casa de los Famosos' y su morbo melodramático. Lástima por las telenovelas que las tienen en el cuarto oscuro de la programación. La televisión es el medio más del pueblo, pero los noticieros, los expertos, los opinadores, los periodistas pordebajean los modos populares para imponer el modelo de las clases altas como único ideal viable, a dios como el eje moral de la democracia y a la cultura militarista como modelo de convivencia.

La telenovela como espejo cultural

Si queremos saber cómo somos, debemos seguir intentando vernos en las telenovelas y series (por ejemplo, 'Vecinos', 'Las de siempre', 'La reina del Flow', 'Simplemente Alicia', 'La primera vez') porque por ahí pasa más de nuestros modos culturales y éticos de existir. Pareciera que las telenovelas no inventan la realidad, retratan de forma espectacular y afectiva nuestras tragedias y chistes cotidianos. Verlas es habitar una catarsis colectiva para soportar las violencias, las corrupciones y las miserias que nos habitan.

Una alternativa desde lo público

En los medios públicos aparecen otras ideas, unas más culturales. Por ejemplo, en Canal Capital se puede ver 'Artescopio', un viaje audiovisual desde el arte por Bogotá a través de la mirada de los artistas Cucharita de Palo, Manu Mojito, Pablo Watusi, 1280 Almas, John Gaitán, May Rojas, Carmen Gil Vrolijk, Natalia Santa, Diana Wiesner y La Gata Cirko. Una oportunidad para huir de las miserias de noticiero, los chismes melodramáticos de los concursos y las repeticiones de telenovelas.

En conclusión: la televisión y la política buscan el rating y voto a punta de miedos, chismes y chistes.

La voz del país

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