La peste no ha desaparecido. Aunque hoy es una enfermedad poco frecuente, cada año se notifican miles de casos en distintas partes del mundo y su evolución puede ser mortal si no se diagnostica y trata de manera oportuna. El caso de un hombre en Estados Unidos ilustra los riesgos de una infección que aún persiste.
Paul Gaylord comenzó con síntomas similares a los de una gripe dos días después de ser mordido por su gata, que parecía estar enferma.