Noticia La planta baja también piensa / Columna Sexo con EstherAl departamento inferior no le importa si ya es viernes, si hay tiempo o si la logística por fin coincidió. Le importa el ambiente.Sexo con Esther Balac Foto: iStockLink Esther Balac03.05.2026 11:34 Actualizado: 03.05.2026 11:34 Compartir Guardar Ingrese o regístrese acá para guardar los artículos en su zona de usuario y leerlos cuando quiera Reportar Resumen Cerrar Este resumen fue construido con ayuda de IA. Escuchar 00:0000:001X Comentar La url ha sido copiada en el portapapeles Hay quienes creen que que el aquello es como un electrodoméstico: se conecta, se oprime un botón y listo, a funcionar. Una especie de licuadora emocional que, por el solo hecho de estar en el catre, debería responder con disciplina suiza. Pero no. La planta baja no es un artefacto; es, más bien, un funcionario antiguo: escucha, evalúa… y decide si atiende o no.La risa, afrodisiaco accidental / Columna Sexo con EstherPorque el departamento inferior no se activa por decreto ni por agenda compartida. No le importa si ya es viernes, si hay tiempo o si la logística por fin coincidió. Le importa otra cosa —menos evidente, pero infinitamente más decisiva—: el ambiente. Y el ambiente no se improvisa a las 11 p. m. cuando ya hubo tráfico, correos, cansancio y dos o tres gestos que, sin parecer graves, fueron minando la cosa.Historia y sexualidad. Foto:iStock Lo curioso —y aquí empieza la comedia— es que durante el día se ignora con una eficacia admirable todo lo que podría alimentar las ganas, y en la noche se espera que el aquello haga su entrada triunfal, como tenor en ópera. Se le habla poco, se le mira menos, se le descuida con disciplina… y luego se le exige rendimiento. Como si la planta baja fuera un call center: disponible 24/7 y con indicadores tontos de rendimiento.Y no. La planta baja tiene criterio. Tiene memoria. Recuerda el comentario innecesario, el silencio incómodo, la indiferencia, la mala gana. No es rencorosa —eso sería humano—, pero sí selectiva. Si el día fue un desierto, no espere un oasis a la hora del catre. A lo sumo, un espejismo.Además, hay un error conceptual que merece corrección urgente: creer que las ganas son espontáneas. Las ganas no aparecen; se invitan. Y como todo invitado digno, necesitan cierto trato. Nadie llega a una fiesta donde no lo han tenido en cuenta, donde la música es mala y el anfitrión mira el celular. Pues bien: el aquello tampoco.A la cama con agenda / Columna Sexo con EstherPor eso, cuando alguien dice “es que no hay ganas”, en realidad está diciendo otra cosa, más incómoda y más precisa: no hay condiciones. Y la planta baja —con una honestidad que desarma— se limita a informar el estado de las cosas. Sin eufemismos, sin excusas, sin retórica.rechazo sexo Foto:iStock Tal vez convendría asumirlo sin drama: el aquello no es un derecho adquirido ni un trámite nocturno. Es una consecuencia. Y la planta baja, lejos de ser un territorio caprichoso, es un sensor de alta precisión que mide —sin preguntar— cómo va realmente la relación.Sexo con Esther: Cuerpo mirado, ganas perdidasPorque al final, y esto suele doler un poco, el cuerpo no se equivoca. Solo responde con la verdad… aunque uno preferiría que, al menos a veces, fuera un poco más diplomático. Hasta luego.ESTHER BALACPara EL TIEMPO Sigue toda la información de Salud en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. Compartir Guardar Ingrese o regístrese acá para guardar los artículos en su zona de usuario y leerlos cuando quiera Reportar Resumen Cerrar Este resumen fue construido con ayuda de IA. Escuchar 00:0000:001X Comentar La url ha sido copiada en el portapapeles Conforme a los criterios de Saber más Temas relacionadosSexoSexo con Esther SugerenciasBOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.Registrate