Una de las acciones más comentadas de la semifinal entre Argentina e Inglaterra no fue el gol que abrió el marcador, sino la jugada inmediatamente anterior. El contacto entre Lionel Messi y el defensor inglés Djed Spence dividió opiniones entre aficionados y reavivó el debate sobre la interpretación arbitral y el alcance del VAR en acciones que terminan influyendo directamente en una anotación.
La polémica surgió porque, segundos antes del segundo gol argentino, Messi disputó un balón con Spence en una acción que el cuerpo arbitral decidió dejar continuar. La jugada no fue sancionada como falta, no fue revisada a través del videoarbitraje y el ataque terminó con la anotación de Lautaro Martínez, que puso en ventaja al conjunto albiceleste.
Un debate que trasciende la cancha
En redes sociales, la jugada generó interpretaciones opuestas. Mientras algunos aficionados consideraron que hubo una falta clara de Messi sobre Spence, otros defendieron que el contacto fue mínimo y que el defensor inglés exageró la caída. La discusión se intensificó al punto de que muchos pidieron una revisión más rigurosa del VAR en este tipo de acciones.
No fue falta, el contacto es mínimo y Spence se deja caer. El árbitro hizo bien en dejar seguir la jugada.
Messi empuja claramente a Spence. Si el VAR hubiera revisado, el gol no habría subido al marcador.
El impacto en el desarrollo del partido
La polémica no solo se limitó al ámbito virtual. Analistas deportivos y exárbitros también se pronunciaron, señalando que, aunque la jugada fue dudosa, la decisión del árbitro de no detener el juego fue determinante para el desarrollo del partido. El gol de Martínez puso a Argentina en ventaja y cambió el rumbo del encuentro.
Hasta el momento, ni la FIFA ni la CONMEBOL se han pronunciado oficialmente sobre la jugada. Sin embargo, el debate sigue abierto y promete mantenerse como uno de los temas más comentados del torneo.