La sequía y las elevadas temperaturas de este verano están debilitando a Europa, que ve mermadas sus cosechas en Austria, Francia y el Reino Unido, y sufre la disminución de caudales en ríos como el Danubio en Rumania y Hungría, con la amenaza que eso supone para las centrales nucleares.
Un verano extremo que se ve desde el espacio
Las imágenes captadas por la Agencia Espacial Europea (ESA) a través del satélite Copernicus Sentinel-2 revelan la dramática reducción del río Rin en Coblenza, Alemania, comparando agosto de 2023 con agosto de 2026. La diferencia es evidente: el caudal ha disminuido drásticamente, dejando amplias zonas de lecho seco.
El impacto en la agricultura y la ganadería
Varios puntos del continente sufren las consecuencias de esta escasez de agua. En Austria, la situación afecta directamente a agricultores y ganaderos, quienes ven comprometidas sus producciones por la falta de lluvias y el calor extremo. Francia y el Reino Unido también reportan pérdidas significativas en sus cultivos.
- El río Danubio, clave para la navegación y el suministro de agua en Rumania y Hungría, registra niveles mínimos históricos.
- Las centrales nucleares europeas, que dependen de agua para refrigeración, enfrentan restricciones operativas.
- Los gobiernos de varios países evalúan medidas de emergencia para mitigar los efectos de la sequía.
La sequía no es solo un problema climático: es una crisis que golpea la economía, la seguridad alimentaria y la infraestructura energética del continente.
Los expertos advierten que, de no llover en las próximas semanas, la situación podría agravarse aún más, con consecuencias imprevisibles para la población y el medio ambiente.