En el municipio de Pajapan, Veracruz, la contaminación por un derrame de petróleo que inició hace casi dos semanas continúa afectando la vida de cientos de familias. Aunque el aceite ya no es visible en la superficie, su impacto permanece en la Laguna del Ostión y en la economía local.
Pescadores como Vicente Vargas, con 14 años de experiencia, han perdido sus ingresos de manera abrupta. La pesca está prohibida debido a la contaminación, y los productos del mar no encuentran mercado, afectando también a agricultores y comerciantes de la zona.
Las comunidades, desesperadas por la falta de respuesta gubernamental, han iniciado limpiezas voluntarias sin el equipo adecuado, exponiéndose a compuestos tóxicos como benceno y antracenos, que pueden causar problemas neurológicos y cutáneos, según expertos de la UNAM.
La contaminación no solo afecta la economía, sino también la salud y la confianza de los habitantes, quienes denuncian la falta de apoyo del gobierno estatal y critican a la empresa petrolera Pemex por la gestión del desastre ambiental.
“El derrame es veneno puro. El gobernador no reconoce el daño y nosotros no recibimos ayuda. ¿A quién podemos acudir?”, denuncia Emeterio Hernández, habitante de la región.
Aunque las autoridades aseguran que se han realizado labores de limpieza y apoyo, en Pajapan la realidad es otra: la pesca no se recuperará pronto y la comunidad enfrenta una crisis económica y ambiental sin precedentes.