Análisis Exclusivo suscriptores Las tres razones de la debacle de Paloma Valencia en las elecciones frente a De la Espriella y Cepeda en Antioquia, considerada la 'cuna del uribismo'Con una participación del 58,9%, el electorado antioqueño ratificó su tendencia de derecha, pero propinó un histórico golpe a la candidata de Uribe.Paloma Valencia, candidata presidencial, junto a Álvaro Uribe. Foto: @PalomaValenciaLLink David Alejandro MercadoPERIODISTA01.06.2026 16:29 Actualizado: 01.06.2026 16:29 Compartir Guardar Ingrese o regístrese acá para guardar los artículos en su zona de usuario y leerlos cuando quiera Reportar Resumen Cerrar Este resumen fue construido con ayuda de IA. Escuchar 00:0000:001X Comentar La url ha sido copiada en el portapapeles Las elecciones presidenciales de este 31 de mayo en Antioquia no generaron sorpresa en cuanto a un mayoritario voto por la derecha, pero sí en los resultados que obtuvo la candidata Paloma Valencia, la ungida por Álvaro Uribe.Históricamente catalogado como el fortín electoral inexpugnable de la derecha y el epicentro conceptual del uribismo, esta región vivió una jornada caracterizada por una altísima participación en las urnas, una polarización extrema que anticipó una dinámica típica de segunda vuelta y un sorprendente giro en sus liderazgos internos que dejaron atónitos a los analistas tradicionales. Los resultados electorales en Antioquia consolidaron una victoria contundente para Abelardo De la Espriella, quien obtuvo 1.723.406 votos, equivalentes al 54,4 % de la participación regional, aportando cerca del 15 % de su caudal nacional.Resultados elecciones presidenciales en Medellín 2026. Foto:Registraduría Nacional Por su parte, la sorpresa de la jornada estuvo marcada por Iván Cepeda, quien logró posicionarse como la segunda fuerza en el departamento con 805.652 sufragios (25,31 %) superando así a Paloma Valencia, quien alcanzó el 9,2 % de los votos.En Medellín, el panorama ratificó el liderazgo de De la Espriella con 676.358 votos y de Cepeda con 300.729.No obstante, la capital antioqueña presentó una dinámica propia al ubicar a Sergio Fajardo en el tercer puesto, con 105.609 sufragios, desplazando a Paloma Valencia a la cuarta posición, con 101.941 votos.Las razonesElecciones 2026 en Medellín Foto:Jaiver Nieto Álvarez El estrepitoso desplome de la candidatura de Paloma Valencia, la ficha oficial del Centro Democrático, frente a la irrupción de Abelardo De la Espriella, y el histórico avance del Pacto Histórico con Iván Cepeda, configuran un nuevo mapa de poder. La gran pregunta que hoy se formulan los estrategas en el país es cómo la heredera natural del expresidente Álvaro Uribe Vélez terminó relegada a un tercer lugar en su propia tierra. Basados en los análisis de politólogos y consultores, se encontraron tres razones fundamentales de este revés.Razón 1: El error táctico de buscar el centro descuidando su nicho naturalDe acuerdo con analistas, la primera gran falla de la campaña de Paloma Valencia radicó en un profundo error de diseño estratégico: priorizar el cálculo de una hipotética segunda vuelta por encima de las exigencias doctrinarias y de supervivencia de la primera vuelta. Su alianza con Juan Daniel Oviedo como fórmula vicepresidencial pretendía capturar al electorado moderado e indeciso, pero terminó desdibujando por completo las banderas históricas de la derecha antioqueña. Para el consultor político Jorge Andrés Rico, esta decisión rompió el cordón umbilical con las bases más leales de la región. El experto señala que en una primera vuelta la candidata "necesitaba mantener los votos de la derecha y esos votos tienen unos condicionantes y unas características muy específicas en el departamento que tienen que ver con temas específicos en cuanto a seguridad, en cuanto a autoridad, en cuanto a fuerzas militares y la Policía Nacional".Paloma Valencia y Álvaro Uribe en Carmen de Bolívar. Foto:Redes sociales. Al suavizar su narrativa programática y enfocarse en un discurso más técnico y centrista, Valencia dejó un vacío de representación que sus rivales no tardaron en capitalizar. Rico detalla con precisión que estos temas transversales de orden público y autoridad "tal vez la candidata no supo gestionar discursivamente, aunque en sus proyectos sí lo tenía estipulado".De este modo, la campaña falló en el principio básico de la política territorial: asegurar la casa antes de salir a conquistar nuevos terrenos. "Entonces, lo que le pasó a Paloma Valencia, que en esto creo que falló, es que no logró conectar con los que no podía perder contacto y de ahí sí buscar sumar a la gente de centro", sentencia Rico de forma categórica, concluyendo de manera lapidaria que la senadora "soltó la derecha y trató de agarrar a unos ubicados dentro del espectro denominado de centro, pero tampoco lo logró hacer, entonces por eso fue tan débil".Razón 2: El canibalismo del 'voto útil' ante un 'outsider' de corte empresarialMientras la campaña del uribismo tradicional intentaba modular su discurso, se estrelló de frente contra la irrupción de Abelardo De la Espriella, un candidato que supo interpretar con absoluta fidelidad la idiosincrasia socioeconómica del departamento. Jorge Andrés Rico recuerda el peso estratégico que posee esta región en el ajedrez nacional: "Antioquia es un bastión en la política colombiana, es muy importante porque puede poner tranquilamente el 18% de la votación para alguien que llegue a la presidencia de la República".Por lo tanto, la gran incógnita del domingo no residía en si el departamento mantendría su tendencia derechista, sino en cuál de sus vertientes se quedaría con el trono regional. "La duda no estaba en que efectivamente se diera esa participación, sino que la gran pregunta era si iban a estar la mayoría de votos a favor de Paloma Valencia como una discípula del Centro Democrático y sobre todo del expresidente Uribe o si iba a ser por Abelardo", sostiene Rico.Juan Daniel Oviedo y Paloma Valencia. Foto:Milton Díaz / EL TIEMPO. La respuesta de las urnas fue un portazo a la maquinaria tradicional a favor de De la Espriella, impulsado por el arraigado modelo cultural de la región. Según Rico, "Antioquia históricamente ha tenido un modelo empresarial y muy dentro de toda esta lógica cultural que ha tenido el departamento sobre la pujanza, la berraquera y cosas que también han servido para que dentro de su idiosincrasia busque a sectores políticos que den un camino para que pueda mantenerse el empresariado".Es precisamente allí donde De la Espriella se posicionó de forma magistral: "Él se muestra como un outsider de la política, donde es un empresario, más que cualquier otra cosa, es un empresario y que esto lo dinamiza no solamente el entorno urbano, sino también el entorno rural".A esta afinidad cultural se sumó una agresiva narrativa de urgencia histórica. El profesor Juan Carlos Escobar, del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia, explica que "ese llamado de la derecha más extrema que representa Abelardo al voto útil y al voto en primera y a ganar en primera y a que no hay mañana, etcétera, ese llamado, digamos, le costó mucho a Paloma Valencia", provocando una fuga masiva de electores que prefirieron el pragmatismo agresivo de la figura empresarial sobre la estructura del uribismo tradicional, demostrando que Antioquia prefirió votar por alguien con quien pudiera conversar de cara a cara y que tuviera una impronta mucho más fuerte y contundente.Abelardo de la Espriella en Medellín Foto:Abelardo de la Espriella en Medellín Razón 3: La pérdida de credibilidad de la marca y el giro de Uribe hacia el centroLa tercera razón de la debacle descansa sobre la naturaleza misma del Centro Democrático, una colectividad de corte marcadamente personalista. Los analistas coinciden en que la marca institucional del partido depende de la coherencia y la línea directa de su fundador, y que las herencias políticas no operan de forma automática en el electorado. El analista Rico advierte que, en una estructura con estas características, "si no lidera directamente él, no tiene siempre el mismo resultado positivo". En este debate electoral, los movimientos tácticos del propio expresidente Álvaro Uribe Vélez terminaron por confundir y desorientar a sus simpatizantes más doctrinarios.Abelardo de la Espriella en su discurso tras la victoria de la primera vuelta. Foto:AFP El profesor Juan Carlos Escobar, por su parte, argumenta que los intentos del exmandatario por adoptar posturas más moderadas restaron total fuerza y convicción a la campaña oficial en el departamento."El expresidente Uribe se corre hacia el centro y es muy poco creíble un expresidente Uribe corrido más hacia el centro, digamos no logra captar el voto de la ciudadanía que es mucho y creo que migró hacia esa candidatura de Abelardo y por eso pues Paloma se vio tan diezmada en su votación", analiza el académico de la Universidad de Antioquia. Al perder su nitidez ideológica y verse envuelta en problemas de acoplamiento interno —"la campaña no logró nunca acomodarse con su fórmula vicepresidencial y de alguna forma eso también les costó bastante", añade Escobar—, el uribismo puro quedó desarmado ante un electorado que exigía liderazgos fuertes, claros y sin ambigüedades.Los históricos votos de Iván Cepeda en la 'cuna del uribismo'Ivan Cepeda sobre Antioquia Foto:IA El vacío discursivo y de representación dejado por el uribismo puro en los sectores menos favorecidos terminó por pavimentar el camino para el dato más disruptivo de la jornada electoral: el extraordinario desempeño del Pacto Histórico. Que la izquierda alternativa encarnada por Iván Cepeda alcanzara un histórico 25,41% de los sufragios en Antioquia, superando la votación de Paloma Valencia tanto a nivel departamental como en la propia capital, Medellín, constituye un hito sin precedentes en una región históricamente hostil a estas corrientes.Para el profesor Juan Carlos Escobar, este resultado es un síntoma inequívoco de maduración de las bases: "Tampoco es despreciable la votación del Pacto Histórico en Antioquia, un departamento que ha sido muy renuente a la votación de izquierda y sacar 25,41% en Antioquia creo que no deja de ser importante".De acuerdo con el análisis del académico, este caudal de apoyo responde a una profunda segmentación socioeconómica y a una sólida disciplina organizativa en los territorios. "Yo creo que ahí hay un tema importante en términos de organización de bases de la izquierda, sobre todo en ciertos barrios de la ciudad... tengo la impresión de que esos votos tienen que ver más con barrios populares o sectores sociales digamos, un poco más bajos y que eso configura de alguna manera como en el país también como cierta idea de voto estratificado o de clases", describe Escobar. Iván Cepeda Castro, candidato presidencial. Foto:Prensa Iván Cepeda Esta dinámica de "voto de clases" fue la apuesta de la izquierda en Medellín, capturando el descontento de las comunas populares que la derecha tradicional no supo gestionar. Al respecto, Jorge Andrés Rico señala el inmenso costo político para el Centro Democrático: "Los resultados de Cepeda en Antioquia y en Medellín donde superan a Paloma Valencia, demuestran que Paloma Valencia no terminó de encarnar lo que fuera un proyecto político contundente para que en este caso se diera un mejor resultado en las urnas". 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