Durante años se ha creído que el consumo de huevo eleva el colesterol en la sangre. Sin embargo, investigaciones recientes han aclarado que esta percepción es errónea.
El huevo es un alimento beneficioso para el organismo, gracias a su aporte de proteínas y minerales esenciales que contribuyen a una dieta equilibrada.
Los estudios científicos han demostrado que las grasas saturadas, y no el colesterol presente en los huevos, son las que realmente impactan en el aumento de los niveles de lípidos en la sangre.
Las grasas saturadas son las que realmente marcan la diferencia en esta enfermedad.
Esta evidencia invita a reconsiderar el lugar del huevo en la alimentación cotidiana y a enfocar la atención en otros factores dietéticos para el control del colesterol.