Análisis Exclusivo suscriptores Las batallas y el legado de Germán Vargas Lleras, el estadista que hoy despide ColombiaExvicepresidente, exministro y exsenador, fue hombre de recias posiciones políticas. Amigos y contradictores reconocen la altura que daba al debate.Germán Vargas Lleras Foto: Archivo EL TIEMPOLink Mateo García AgudeloSUBEDITOR DE POLÍTICA09.05.2026 22:01 Actualizado: 10.05.2026 11:09 Compartir Guardar Ingrese o regístrese acá para guardar los artículos en su zona de usuario y leerlos cuando quiera Reportar Resumen Cerrar Este resumen fue construido con ayuda de IA. Escuchar 00:0000:001X Comentar La url ha sido copiada en el portapapeles La historia recordará al exvicepresidente Germán Vargas Lleras, el líder político fallecido este viernes en Bogotá, como uno de esos hombres que lo tenía todo para ser Presidente de Colombia.Urgente: murió Germán Vargas Lleras a los 64 años en Bogotá, esto es lo que se sabe del exvicepresidenteNieto del expresidente Carlos Lleras Restrepo y sobrino nieto del también expresidente Alberto Lleras Camargo –dos de los mandatarios más respetados del pasado siglo–, Vargas Lleras se formó para serlo. Y hasta el final de su vida, a pesar de la enfermedad con la que luchó por años y que iba y venía, seguía sonando para muchos colombianos como el hombre que necesitaba el país en las coyunturas más críticas.Honras fúnebres de Germán Vargas Lleras se desarrollan en el Palacio San Carlos. Foto:Néstor Gómez - CEET Los problemas de salud se atravesaron en sus planes de intentar una tercera vez por la Casa de Nariño, después de los intentos fallidos del 2010 y, el más doloroso, del 2018. Pero casi cuatro décadas de vida pública como concejal de Bogotá, senador de la República, presidente del Congreso, ministro y, finalmente, vicepresidente de la República dejaron claro para tirios y troyanos que con las ideas de Germán Vargas Lleras, y muchas veces con sus formas, se podía no estar de acuerdo, pero que nadie podría poner en duda la fortaleza de sus argumentos y su contribución al debate público sobre los asuntos del país.Esa realidad la reconocieron desde el presidente Gustavo Petro hasta su némesis política, el expresidente Álvaro Uribe Vélez. Con los dos, sobre todo con Petro, tuvo el fallecido exvicepresidente durísimas diferencias políticas. De hecho, el enfriamiento de tensiones de los últimos años con Uribe se explica en que los dos coincidían en la oposición al rumbo que ha tenido el país desde el 2022 y a la eventual prolongación del proyecto político del petrismo en este 2026.Misa de despedida de Germán Vargas Lleras será este lunes 11 de mayo en la Catedral Primada“Tanto en el Senado como en campaña se comportó como un gladiador. En general, contradictor mío, lamento que su seriedad en el debate desaparezca”, escribió el presidente Petro el viernes, al conocerse el fallecimiento. “En mala hora de la Patria muere Germán Vargas Lleras. Su partida ocurre en el momento que la democracia más necesitaba de su verticalidad. Es difícil encontrar líderes de sus condiciones integrales, su capacidad de estudio, sus férreas convicciones democráticas y el afán por el bienestar general”, dijo a su vez Uribe.Vargas Lleras fue vicepresidente de la república durante la presidencia de Juan Manuel Santos. Foto:Ricardo Pinzón La noticia de la muerte de Germán Vargas Lleras este 8 de mayo, cuando contaba 64 años, representa un duro golpe para el país en general, no solo para el país político.Su mal genio proverbial –lo de “qué pregunta tan chimba” en respuesta a algún periodista no es invento, y el famoso y polémico coscorrón a un escolta le costó caro en la campaña presidencial del 2018– se explicaba, según sus allegados, en su afán por resultados concretos y por no perder el tiempo “en pendejadas”. Su secretaria, doña Leonor Bogotá, que estuvo a su lado durante más de tres décadas, incluso en esta etapa final, decía: “Por eso muchos lo asocian con una persona brava. Pasa que a él le disgustaba que en el servicio público se hiciera a medias”.No era hombre de tintas medias: político profesional y, como tal, capaz de entender la necesidad de llegar acuerdos, incluso con enemigos de años, no le tembló la voz en ningún escenario para incomodar a poderes legales e ilegales.Este sábado, sus restos llegaron al Palacio de San Carlos, hoy sede de la Cancillería, para las honras fúnebres y la cámara ardiente correspondientes a una figura de Estado. En su viaje definitivo Germán Vargas Lleras regresó a la que fue hasta finales de los años 70 la sede presidencial de Colombia, la misma donde su abuelo, Carlos Lleras, le permitía hace más de medio siglo al nieto de no más de seis años aparecerse en los consejos de ministros y dar, como se ve en una de sus fotos más conocidas, discursos ‘veintijulieros’, al mejor estilo de los políticos que el niño veía ir y venir a diario.La pasión por la política y por el servicio público le venía en la sangre. Los dos Lleras presidentes marcaron la historia del país y eran su referente, especialmente su abuelo. Y él aterrizó en la política activa con menos de 20 años: lo hizo, por supuesto, en el partido liberal. Pero no propiamente en el oficialismo sino en la línea crítica de Lleras Restrepo, la misma que terminó impulsando la figura histórica de Luis Carlos Galán en la década de los 80.Germán Vargas Lleras Foto: Pudo haber comenzado desde arriba, como ministro o embajador, pero decidió hacer el curso completo. Inició su carrera política de la mano de Luis Carlos Galán Sarmiento como coordinador político del Nuevo Liberalismo en la localidad de Los Mártires, una de las más duras de Bogotá. Ya en esa época era un fumador empedernido (vicio del que se alejó, con mucha dificultad en los últimos años) y aprendió que la política al menudeo, la de barrio, se consolida al calor de unas “chichitas”, como le decía al trago.Esta fue la última columna de Germán Vargas Lleras en EL TIEMPO: 'A estrategia de comprar las elecciones se suma aquella de abandonar el territorio'Vargas Lleras estaba con Galán en Soacha la noche del 19 de agosto de 1989, cuando la mafia perpetró el magnicidio que cambió la historia del país. Ese viernes fatídico entendió con sangre una lección que marcó su carrera: que defender ideas políticas podía costarle la vida a cualquiera en Colombia. Los dos atentados de las Farc contra el hombre que en su momento consideraron su principal enemigo en el establecimiento habrían de demostrárselo tres lustros después.Vargas Lleras fue concejal de Bojacá, Cundinamarca, con tan solo 19 años. Luego, dio el salto al Concejo de Bogotá y en 1994 fue elegido senador y se convirtió en una de las jóvenes figuras de la política nacional.Aterrizó en la Comisión Primera, la misma donde estaban algunos de los oradores y juristas más famosos y controvertidos de la época: Alberto Santofimio y Orlando Vásquez Velásquez, entre ellos. Los dos terminarían, como muchos otros congresistas, condenados por ser fichas de los narcos, en medio del proceso 8.000.En esa comisión Vargas fue aliado clave de otro hombre que murió sin ser presidente, el entonces ministro de Gobierno Horacio Serpa, para atajar proyectos colados por las fichas de los carteles y para sacar adelante una de las leyes más importantes en la historia de la lucha contra las mafias en el país: la de extinción de dominio. Esa norma, que por primera vez le dio al Estado dientes para quitarles la plata a los narcos, fue respondida por los afectados con calumnias y amenazas. En sus 16 años en el Congreso dejó 42 leyes, muchas enfocadas en la lucha contra la corrupción y en hacerles frente a las mafias.Germán Vargas Lleras. Foto:Archivo EL TIEMPO Como senador, fue una de las voces más críticas del proceso de paz con las Farc del gobierno de Andrés Pastrana y, precisamente, un debate sobre lo que estaba sucediendo en el Caguán lo inmortalizó y dejó en evidencia las atrocidades que estaba cometiendo la guerrilla, aprovechando los 42.139 kilómetros que el Gobierno le había entregado al grupo guerrillero en San Vicente del Caguán, Caquetá.Ese debate, que le permitió mostrarle al país que el proceso de paz no iba para ningún lado por falta de voluntad del grupo terrorista, fue visto por las Farc como una declaración de guerra, por lo que en 2002 a su casa llegó un libro bomba. Se salvó de milagro, aunque perdió tres dedos de la mano izquierda. En el 2005 la guerrilla lo volvió a intentar, esta vez con un carro bomba a la salida de una entrevista en la sede de una cadena radial.“Cuando estaba en el Congreso me tocaron leyes muy complejas y un grupo terrorista me mandó un libro bomba a la oficina y explotó. Estoy vivo de milagro”, relató en una reciente conversación con un grupo de niños en el marco de una serie de diálogos que inició para ambientar lo que sería una eventual candidatura presidencial.Fue uno de los primeros liberales en subirse al bus de la campaña de Álvaro Uribe Vélez en 2002 (en las que Serpa sufrió su segunda derrota presidencial), entendiendo las necesidades del país de entonces. En esa época decidió crear su propio partido, Cambio Radical, que se convirtió en su momento en una de las fuerzas políticas más importantes del Congreso pero que dos décadas después, como su máximo líder, sintió el peso del declive político.Soy Germán Vargas Lleras: esta fue la entrevista en Revista BOCAS del exvicepresidenteVargas apoyó la reelección de Uribe en el 2006, pero cuatro años después, cuando el entonces presidente buscó la segunda reelección, fue uno de sus principales contradictores. No solo porque él también buscaba la Presidencia en 2010, sino porque consideraba que un tercer mandato consecutivo rompería definitivamente el equilibrio de poderes establecido por la Constitución de 1991.“No me siento comprometido con una nueva reelección, me parece inconveniente para el país y para el propio Presidente, y no la acompañaré”, dijo en su momento. No pocos conocedores del tejemaneje político le apuestan incluso a que si la Corte Constitucional no hubiera tumbado, como lo hizo, por razones de fondo la reelección, lo habría tenido que hacer por los vicios de forma que aliados de Vargas Lleras supuestamente permitieron en el trámite de la ley en su paso por la Cámara de Representantes.Con Uribe hubo varios años de distanciamiento. Incluso, una de las primeras peleas del expresidente con su sucesor, su exministro Juan Manuel Santos, fue la decisión de este último en el 2010 de invitar a Vargas a hacer parte del gobierno, como ministro del Interior y de Justicia. Pero en el camino, como ya se dijo, finalmente se reencontraron. El exvicepresidente tenía como mantra no trasladar al plano personal las discusiones políticas.En el 2014 fue la fórmula vicepresidencial para el segundo período de Santos. Decidió asumir la cartera de Vivienda y desde allí dirigió los esfuerzos y alianzas del Estado con los privados para disparar la ‘locomotora’ de las obras públicas. Vargas Lleras estuvo detrás de la entrega de 100.000 viviendas gratis por todo el país, además de ambiciosos proyectos de infraestructura vial y modernización de aeropuertos. Siempre insistió en el beneficio de las comunidades, pero también de los empresarios a través de la infraestructura. “Estas obras traen importantes beneficios para los habitantes y empresarios de la región, pues reducen los tiempos y costos de desplazamiento para vehículos de carga y pasajeros. Además, mejoran los niveles de seguridad en la vía”, dijo en Mompox en 2016, durante una entrega de obras de conectividad vial y aérea de la región Caribe.Ejecutó más de 60 billones de pesos y sacaba pecho porque, decía, no se perdió un solo peso.“Pocos colombianos han tenido en sus manos la coordinación de una inversión cercana a 60 billones de pesos y los han manejado sin ninguna queja, tampoco una denuncia, con la más absoluta transparencia. Jamás permití que ningún parlamentario, ni persona alguna, interfiriera en los procesos de licitación de esa enorme inversión y esa es la razón por la cual las obras se entregaron en óptimas condiciones y en tiempo récord”, dijo en entrevista con Bocas durante la campaña presidencial de 2018.Esta fue una de las últimas apariciones en público. A su lado, Fuad Char. Foto:Cambio Radical Durante ese gobierno también demostró que primero estaba el país que sus intereses. Siendo víctima de las Farc, que lo intentó matar dos veces, le apostó al proceso de paz entendiendo que era lo que requería el país en ese entonces.Entre sus pupilos políticos hay varios que hoy son protagonistas de la vida pública del país. “Inicié mi carrera política a su lado en 2007. Fui testigo directo, por muchos años, de su entrega por este país. Su liderazgo le hará mucha falta a Colombia, su visión nos debe guiar para defender las instituciones y la democracia. Era un verdadero estadista”, dijo el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán. Tres décadas atrás, el pupilo era Vargas Lleras y el mentor, el padre del alcalde, Luis Carlos Galán.“En uno de los momentos más difíciles que atraviesa el país, corresponde recordar hoy y siempre las enseñanzas, los consejos y la lucha que en vida libró Germán Vargas Lleras. Se va un hombre íntegro, honesto y de convicciones, con quien compartimos ideales basados en el carácter, la independencia y el compromiso con Colombia. Su propuesta y legado seguirán siendo referente para el país”, dijo el senador Carlos Fernando Motoa, quien en los últimos años se convirtió en uno de sus hombres más cercanos en Cambio Radical.Fundación Santa Fe de Bogotá se pronunció sobre la muerte de Germán Vargas Lleras: 'Durante las últimas semanas se encontraba bajo nuestro cuidado'Luego de perder la elección presidencial de 2018, el exvicepresidente inició su etapa como columnista de EL TIEMPO. Su columna dominical se convirtió en una de las más leídas en Colombia y en una de sus principales pasiones en esta última etapa de su vida. Desde ese espacio castigó duramente la gestión del expresidente Iván Duque y se convirtió en el principal crítico de la de Gustavo Petro.Germán Vargas Lleras Foto:EL TIEMPO La última, del 1. ° de febrero pasado, retrata a carta cabal la amenaza que representan los huecos en seguridad abiertos por la ‘paz total’ para las jornadas democráticas de este 2026 y fustiga el uso de los recursos públicos en la campaña política. “Nunca antes habíamos visto un uso tan descarado del aparato público con fines electorales. Nombramientos y despidos masivos, ampliaciones de plantas de personal, cientos de miles de millones en nuevos contratos a pocos días de entrar en vigencia la ley de garantías, disminución de requisitos para ocupar cargos, intervención en política por parte de los funcionarios y un sinnúmero de anuncios populistas para comprar conciencias”, escribió. Y añadió: “A la estrategia de comprar las elecciones se suma aquella de abandonar el territorio a los grupos de delincuentes con quienes mantiene diálogos en el marco de su ‘paz total’. En cientos de municipios será muy difícil garantizar unas elecciones libres de presiones y amenazas. Y, a todas estas, ¿dónde están la Procuraduría y la Fiscalía? Silencio absoluto frente a la interferencia en política, frente al uso electoral del presupuesto, frente a la contratación masiva y frente a la presión indebida sobre entidades del Estado. Ni una palabra en materia disciplinaria o penal, cuando todas estas conductas están tipificadas como faltas gravísimas e incluso constitutivas de delitos”.MATEO GARCÍA Subeditor de Política Sigue toda la información de Política en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. 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