De un apartamento con rejas negras, ubicado en Puente Aranda, salió Adriana Manotas después de someterse a un procedimiento estético. El lugar funcionaba bajo la fachada de una peluquería y, según la investigación de las autoridades, no cumplía con los requisitos para prestar servicios de salud. Tras la intervención, la mujer presentó complicaciones de salud y fue trasladada a la IPS de la Cruz Roja, en Kennedy, donde falleció. Este centro ya había sido sancionado.
Un modus operandi que burla los sellos
El alcalde Carlos Fernando Galán indicó que el modus operandi de estos establecimientos consiste en que, tras ser sellados por las autoridades, vuelven a abrir bajo otra razón social una vez termina el tiempo de la medida.
El Distrito ha realizado más de 1.200 inspecciones e impuesto 155 medidas sanitarias desde 2025, pero la reincidencia de estos centros clandestinos sigue siendo un desafío para las autoridades.