Han pasado casi tres semanas desde que Sintana Peláez Losada fue asesinado a tiros dentro de su vivienda, en la vereda Masinga, corregimiento de Bonda, zona rural de Santa Marta. El crimen ocurrió en medio de un contexto de presiones armadas contra familias de la región para que abandonen o vendan sus tierras.
Un ataque dirigido tras meses de coacción
Para las autoridades y la propia familia, se trata de un ataque dirigido, precedido por meses de presiones para obligarlos a vender sus predios. La negativa de Peláez habría marcado este fatal desenlace. El cuerpo de la víctima presentaba cinco impactos de bala, lo que refuerza la hipótesis de una ejecución selectiva.
Las pistas que dejó el crimen
- El hecho ocurrió en la vereda Masinga, corregimiento de Bonda, una zona rural donde grupos armados estarían coaccionando a los habitantes para que vendan sus propiedades.
- La familia de Peláez asegura que el líder comunitario había denunciado amenazas previas, pero no recibió protección oportuna.
- Las autoridades investigan si el crimen está vinculado a disputas por tierras y a la presión de grupos ilegales que buscan expandir su control territorial.
Sintana era un hombre que defendía su tierra. Se negó a vender y por eso lo mataron. Esto no es un hecho aislado, es parte de una estrategia de despojo armado en la región.
El impacto en la comunidad
El asesinato ha generado conmoción en la vereda Masinga y en el corregimiento de Bonda, donde los habitantes temen por su seguridad. Organizaciones de derechos humanos han hecho un llamado a las autoridades para que investiguen a fondo y protejan a las familias que aún resisten la presión armada.
Mientras tanto, la Policía Metropolitana de Santa Marta avanza en las pesquisas para dar con los responsables. Sin embargo, la comunidad denuncia que la presencia estatal en la zona rural sigue siendo insuficiente para frenar el accionar de los grupos ilegales.