En los pueblos del Caribe colombiano, el bullerengue ha sobrevivido gracias a la memoria de las mujeres. Cantadoras que durante décadas conservaron canciones, historias y saberes transmitidos de generación en generación, muchas veces lejos de los grandes escenarios y del reconocimiento público. Ahora, esas voces encuentran una nueva forma de permanecer en el tiempo.
El colectivo Voces del Bullerengue presentó Anónimas & Resilientes 360, un álbum que combina tradición oral, memoria ancestral y tecnología de realidad virtual para documentar una de las expresiones culturales más importantes del Caribe colombiano desde el lugar donde nació: el territorio.
La producción, considerada la más ambiciosa en la trayectoria del colectivo, propone una experiencia inmersiva que permite al oyente acercarse a la rueda de bullerengue como si estuviera allí. Los sonidos de los tambores, las voces de las cantadoras, los testimonios y el ambiente natural de las comunidades fueron registrados mediante tecnología de grabación espacial para reconstruir la experiencia de manera integral.
Un homenaje a las guardianas de la tradición
Más que un disco, Anónimas & Resilientes 360 funciona como un archivo sonoro de memorias. Las canciones y relatos fueron grabados en comunidades como Evitar, Villa Gloria, San José del Playón y María la Baja, territorios fundamentales en la historia del bullerengue. A través de cada tema aparecen recuerdos familiares, relatos de resistencia y diálogos entre distintas generaciones de mujeres que han dedicado su vida a preservar esta tradición.
El proyecto rinde un homenaje especial a la cantadora Petrona Martínez, considerada una de las figuras más importantes del género y una inspiración fundamental para la creación del colectivo. Precisamente, una de las canciones destacadas del álbum es La Petronita, interpretada por La Chamaría de los Manglares, una pieza que celebra el legado de quien contribuyó a llevar el bullerengue a escenarios nacionales e internacionales.