Tres días después de que los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieran Venezuela el 24 de junio, un grupo de médicos colombianos llegó hasta Caraballeda, en La Guaira, la zona cero de una de las peores tragedias que ha vivido América Latina.
Lo primero que los recibió: un olor imposible de olvidar
Los médicos Camilo Prieto, María Alejandra Ortega y Natalia Morales cuentan cómo enfrentaron una de las mayores tragedias de la región. Lo primero que los recibió no fue el paisaje de edificios convertidos en montañas de concreto ni el ir y venir de helicópteros, ambulancias y rescatistas. Fue un olor. Un olor imposible de olvidar. El olor de la muerte.
El impacto de los gritos y la desesperación
Los profesionales de la salud relataron que, además del olor, lo más fuerte fue escuchar los gritos por ayuda. 'Lo más fuerte fue el olor a muerte y los gritos por ayuda', afirmaron, describiendo la desesperación de las víctimas atrapadas entre los escombros.
Una labor humanitaria en medio del caos
Los médicos colombianos formaron parte de dos brigadas humanitarias enviadas para atender la emergencia. Su trabajo se centró en brindar atención médica de urgencia, estabilizar a los heridos y apoyar en las labores de rescate, en medio de un escenario de destrucción total.
Lo más fuerte fue el olor a muerte y los gritos por ayuda. Es una experiencia que jamás olvidaremos.
La tragedia en Venezuela ha dejado más de 4.800 muertos y una crisis humanitaria de grandes proporciones. Colombia ha enviado equipos de rescate, médicos y apoyo logístico para colaborar en las labores de emergencia.