Política

Los antiguos caminos de la guerra que hoy son rutas de la paz

En Viotá, Cundinamarca, un exguerrillero guía a turistas por el Camino Real Muisca, un sendero que antes era corredor estratégico de las FARC y hoy es destino de turismo de paz.

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Foto: La voz del país

Diez años atrás, subir por estos caminos podía significar un secuestro o una emboscada, dice José del Carmen Viracachá mientras se ajusta el chaleco de guía turístico y se presenta ante el grupo.

Entre los viajeros con los que iniciará el recorrido hay periodistas con cámaras de fotos y de video y turistas extranjeros. Ninguno sabe que el hombre que hoy los guía pasó 27 años en la extinta guerrilla de las FARC, transitando estas mismas montañas.

José del Carmen está sobre la Cordillera Oriental, en su natal Viotá, Cundinamarca. La meta hoy es alcanzar el pico de una montaña al que se llega por un camino empedrado de más de doscientos años. Allá está un sendero conocido como Camino Real Muisca, que conserva vestigios indígenas y muros de piedra levantados en la época de la Colonia. En la parte más alta, a unos 2.400 metros sobre el nivel del mar, emerge entre la niebla una escultura de San Antonio de Padua. “Si seguimos caminando cuatro horas — explica José del Carmen — llegamos a Silvania, y salimos a la Vaca que Ríe”.

Un corredor de guerra convertido en destino de paz

Este sendero, así como los cerros El Cardenal y Casa Verde, comunican por las montañas las regiones del Tequendama y el Sumapaz y “fueron corredores estratégicos de la guerrilla durante los años más intensos del conflicto. Hoy son destinos turísticos de memoria, paz y reconciliación”, cuenta con seguridad a los turistas que esta mañana se aventuraron a hacer senderismo en este destino de paz.

La voz del país

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