Un reciente informe elaborado por la Fundación Mi Historia y Save the Children Colombia, presentado en la Universidad del Rosario, advierte sobre un giro radical en las dinámicas de violencia en el país, al revelar que los grupos armados ya no necesitan presencia física en un territorio para comenzar a vincular menores. Lo más revelador del informe es cómo, a través de las redes sociales, estas estructuras están usando emojis, códigos y narrativas para captar la atención de niñas, niños y adolescentes, especialmente en las zonas de conflicto y en situación de vulnerabilidad.
Un lenguaje secreto en plataformas digitales
La bandera de Nigeria ya no siempre representa a un país. En algunas publicaciones de redes sociales es una forma de identificar al 'clan del Golfo'. Un ninja puede significar un sicario, un vaquero representar el estilo de vida del 'bandido' y un cohete simbolizar el éxito rápido en actividades ilegales. Detrás de ese lenguaje, aparentemente inofensivo para la mayoría de usuarios, los grupos armados están construyendo una nueva forma de acercarse a niños, niñas y adolescentes que comienza con un video de pocos segundos y puede terminar en un proceso de reclutamiento.
El informe ‘Prevención del reclutamiento de niños, niñas y adolescentes en entornos digitales en Colombia’ documentó cómo las organizaciones armadas trasladaron estas estrategias utilizadas en la captación a plataformas como TikTok, dirigidas especialmente a menores que viven en zonas de conflicto o en condiciones de vulnerabilidad.
El proceso de captación digital
'Este proceso se basa en dinámicas de atracción, contacto e involucramiento progresivo, combinando estrategias de persuasión digital con factores de vulnerabilidad fuera de línea. Estos factores hacen referencia a condiciones del entorno familiar, escolar, comunitario o emocional que incrementan la susceptibilidad', explicó Mathew Charles, profesor de la Universidad del Rosario e investigador de la Fundación Mi Historia durante la presentación de los resultados en la Mesa Multiactor de Prevención del Reclutamiento en Entornos Digitales para niños, niñas y adolescentes.
Banderas como códigos de identificación
Un hallazgo particularmente llamativo es el uso de banderas nacionales como códigos secretos para identificar estructuras armadas específicas sin nombrarlas directamente. La bandera de Angola representa al Eln; la de Armenia a las disidencias de las Farc; y la de Ucrania a las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada. Estos símbolos funcionan como un 'alfabeto' que permite a los grupos armados comunicarse con jóvenes de forma sutil, facilitando una transición fluida desde la simple exposición de contenidos hasta la activación de contactos directos por mensajería privada o 'DM'.
Figuras y emojis que esconden amenazas
Entre ellos aparece la figura del ninja, relacionada con funciones operativas o de sicariato; el vaquero, que representa el estilo de vida asociado al 'bandido' y a las economías ilegales; y la gorra (especialmente la denominada 'gorra bélica') que funciona como una marca de jerarquía y pertenencia dentro de una estructura criminal. También hay símbolos que apelan a las aspiraciones de los adolescentes, como el cohete, que transmite la idea de alcanzar éxito y dinero de manera rápida, y el reloj, que se utiliza para generar un sentido de urgencia y presionar decisiones inmediatas.
Algo similar ocurre con etiquetas como #facturando o #raspachoscolombia, que presentan actividades ilícitas como si fueran oportunidades laborales convencionales y transmiten la idea de que el éxito económico depende más de las ganancias inmediatas que de la educación.
Narrativas que romantizan la violencia
Además de los códigos, la investigación identificó cinco narrativas que se repiten constantemente en las publicaciones dirigidas a menores. La primera consiste en romantizar la violencia: las armas, los vehículos, el dinero y el poder aparecen envueltos en una estética cinematográfica que oculta las consecuencias reales del conflicto. La segunda construye la figura del 'duro', un modelo de masculinidad que asocia el respeto con la capacidad de intimidar, controlar y ejercer violencia. La tercera ofrece dinero fácil mediante falsas oportunidades de trabajo que presentan las economías ilegales como una salida laboral.
La cuarta crea una falsa sensación de familia o hermandad para adolescentes que enfrentan escenarios de exclusión, abandono o falta de oportunidades. Y la quinta reduce el futuro únicamente al presente: estudiar pierde valor frente a la posibilidad de obtener ganancias rápidas y la inmediatez se convierte en una forma de vida. Una de las frases identificadas por los investigadores resume esa narrativa con claridad: 'Aquí andamos los vagos del salón facturando más que los estudiosos'. Para los autores del informe, este tipo de mensajes busca deslegitimar la educación y reforzar la idea de que el éxito económico está ligado a las actividades ilegales.
El riesgo creciente en entornos digitales
El estudio concluye que la captación digital se convirtió en una fase previa al reclutamiento tradicional, que ya no depende exclusivamente del control territorial ni del contacto físico entre los grupos armados y los menores. Hoy puede comenzar con un algoritmo, continuar con un video cuidadosamente editado y avanzar, casi sin que el adolescente lo note, a través de un lenguaje de símbolos que para la mayoría de usuarios pasa completamente desapercibido.