Medio ambiente

El plan para llevar hipopótamos colombianos a México naufragó por una restricción legal

Mientras el gobierno colombiano evalúa la oferta del magnate indio Anant Ambani para rescatar 80 hipopótamos del Magdalena Medio, un intento previo de México fracasó por una prohibición legal. La negativa de Sheinbaum, los costos y la falta del certificado CITES mantienen en vilo el futuro de estos animales.

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Foto: La voz del país

En los últimos días, el empresario y millonario indio Anant Ambani ha demostrado su voluntad de rescatar 80 hipopótamos que habitan en el Magdalena Medio y llevarlos a su centro de rescate Vantara, ubicado en India. En la actualidad, el gobierno analiza la posibilidad de ejecutar el traslado y ha impuesto condiciones para llegar a un acuerdo.

Un interés frustrado desde México

Sin embargo, antes de que apareciera esta opción, otro empresario mexicano había manifestado antes su interés de trasladar algunos ejemplares. Aunque el gobierno colombiano no mostró rechazo a la idea, la presidenta Sheinbaum sí. La negativa se basa en una restricción legal clara que dice que se prohíbe importar especies exóticas invasoras que puedan afectar la biodiversidad local, una categoría en la que ese país considera que encajan los animales que hoy habitan el Magdalena Medio.

Múltiples interesados, pocos resultados

El interés internacional por acoger a los hipopótamos ha sido amplio, al menos en el papel. Empresarios y organizaciones de países como India, Filipinas, Ecuador, República Dominicana, Sudáfrica y México han manifestado su disposición. Sin embargo, el proceso depende de la expedición del certificado CITES, un permiso indispensable para el comercio internacional de fauna, que hasta ahora no ha sido otorgado por el Ministerio de Ambiente.

La propuesta de Zazueta: sin costo pero sin respuesta

Uno de los intentos más avanzados fue liderado por Ernesto Zazueta, presidente de la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México, quien propuso trasladar entre 60 y 80 hipopótamos hacia India y Norteamérica. El plan contemplaba una operación aérea financiada con recursos privados, estimada en 3,5 millones de dólares, incluyendo el uso de guacales especializados. Según el empresario, Colombia no tendría que asumir costos.

“La propuesta inicial era mover a la India de 60 a 80 hipopótamos y toda esta operación sin costo. Desde el día número uno, negativas con el Ministerio de Ambiente. El ministerio pone trabas y negativas; no ha habido respuesta. Ellos no han querido dar el Cites. Ellos dicen que se necesitan hacer mesas de diálogos y cosas para ver la posibilidad, lo cual es falso, el reglamento es muy claro” — Ernesto Zazueta

Las restricciones mexicanas y otros fracasos

No obstante, incluso si Colombia autorizara la exportación, los países receptores enfrentan sus propias limitaciones. En el caso de México, un documento oficial de la administración de Claudia Sheinbaum dejó claro que la legislación prohíbe la importación de especies invasoras capaces de establecerse y amenazar ecosistemas locales. Esta restricción cerró definitivamente la puerta a la posibilidad de traslado hacia ese país.

Otros intentos tampoco han prosperado. Filipinas, por ejemplo, había mostrado interés en recibir 15 ejemplares, pero finalmente desistió debido a los altos costos asociados. India, uno de los destinos más mencionados, continúa en fase de evaluación sin decisiones concretas. Mientras tanto, a nivel nacional, la autoridad ambiental Cornare ha logrado reubicar apenas ocho hipopótamos dentro del territorio colombiano.

El crecimiento imparable de la población

Este panorama complica aún más la situación para Colombia, que enfrenta un crecimiento acelerado de la población de hipopótamos introducidos por Pablo Escobar en la década de los ochenta. Según estimaciones del Ministerio de Ambiente, actualmente hay más de 200 individuos y, de no tomarse medidas, la cifra podría duplicarse en 2030 y alcanzar cerca de 1.000 en 2035. Este escenario implicaría mayores riesgos tanto para los ecosistemas como para las comunidades de la región, debido al carácter altamente territorial y potencialmente agresivo de la especie.

Las opciones del Gobierno: eutanasia vs. translocación

El Gobierno del presidente Gustavo Petro ha contemplado dos principales estrategias para solucionar el daño ocasionado por hipopótamos: la eutanasia y la translocación. La primera ha generado rechazo en sectores de la opinión pública por razones éticas, mientras que la segunda —trasladar a los animales a zoológicos o santuarios dentro y fuera del país— enfrenta múltiples obstáculos.

El Ministerio de Ambiente ha señalado que la translocación sigue siendo una alternativa en estudio, pero reconoce que enfrenta barreras legales, técnicas y presupuestales. En este contexto, la eutanasia aparece como la opción más viable desde el punto de vista operativo. Para ello, el Gobierno ha destinado 7.200 millones de pesos, en una decisión que responde a la urgencia de controlar la expansión de la especie.

Un debate ético y ambiental sin resolver

El debate, sin embargo, va más allá de lo técnico. Los hipopótamos se han convertido en un símbolo de las complejidades que dejó el narcotráfico en Colombia, pero también en un caso emblemático de manejo de especies invasoras. Su presencia afecta la calidad del agua, altera los ecosistemas y representa un riesgo para las poblaciones humanas cercanas.

Con las puertas internacionales aún cerradas y las soluciones en discusión, Colombia enfrenta una decisión clave: actuar con rapidez para evitar una crisis ambiental mayor o seguir explorando alternativas que, hasta ahora, no han logrado materializarse.

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