Un debate familiar con repercusiones jurídicas
La reciente disputa entre los artistas Christian Nodal y Cazzu por la divulgación de imágenes de su hija Inti ha puesto sobre la mesa una inquietud común en Colombia: ¿qué poder tienen los padres para impedir que el otro publique fotos de sus hijos en internet? Lo que para muchos es una muestra de afecto familiar, para la ley es una cuestión de derechos fundamentales que puede llegar hasta los tribunales.
La imagen del menor como dato personal sensible
En Colombia, la imagen de un menor de edad se considera un dato personal sensible. Su difusión en redes sociales debe contar con el consentimiento de quienes ejercen la patria potestad, generalmente ambos padres. Si no hay acuerdo, cualquiera de ellos puede oponerse a la sobreexposición del menor.
“Si uno de los padres considera que la exposición de su hijo en redes sociales no es apropiada, puede oponerse y esto puede derivar en una controversia que se resuelve por conciliación o judicialmente ante un juez de familia”, explica Daniel Felipe Rubio Velandia, abogado especialista.
Protección legal basada en el interés superior del menor
- Prohibición de exponer a los menores a situaciones denigrantes, violentas o que afecten su dignidad.
- El artículo 33 de la Ley 1098 de 2006 garantiza el derecho a la intimidad y protege contra injerencias arbitrarias en la vida privada.
- Los derechos fundamentales a la imagen, buen nombre y desarrollo personal prevalecen sobre la voluntad de los padres.
- Se requiere madurez suficiente del menor para su consentimiento o autorización de los representantes legales para monetización de contenidos.
- La Ley 2489 de 2025 busca entornos digitales seguros, aunque no regula específicamente el contenido parental.
Cuándo es necesario acudir a la justicia
La publicación de fotos de menores es permitida siempre que se respete su integridad. Sin embargo, si el contenido vulnera al niño o niña, el caso puede escalar a conciliación y, de persistir el conflicto, a un juez de familia. La ley protege contra cualquier acción que afecte la dignidad o privacidad del menor, incluyendo su correspondencia y domicilio.
“Las redes sociales no son un espacio privado y una foto publicada hoy puede afectar el desarrollo futuro del menor, dejando una huella digital permanente”, advierten los expertos.