Con apenas 19 años, María José Marín ya ocupa un lugar privilegiado en la historia del golf colombiano. Su victoria en Augusta la convirtió en la primera latinoamericana en conquistar uno de los torneos más importantes del mundo y abrió de par en par las puertas de los grandes escenarios internacionales.
Sin embargo, detrás de ese logro hay una historia mucho menos conocida: la de una niña que prácticamente creció entre campos de golf, que aprendió muy temprano a cambiar fiestas por entrenamientos y que, pese a los triunfos, sigue convencida de que el mayor éxito no está en los trofeos sino en no perder nunca la esencia.
Un deporte que viene de familia
El golf siempre estuvo en mi vida. Es un deporte que viene de familia. Mi abuelo jugaba, luego le transmitió esa pasión a mi tío y a mi papá, y mi papá terminó transmitiéndomela a mí. Desde que tenía tres años, o incluso un poquito menos, siempre estaba con él.
María José recuerda que su padre fue un gran amateur que representó a Colombia, pero nunca dio el salto al profesionalismo. Ella sí ha tenido la fortuna de seguir avanzando. Su primer recuerdo en un campo de golf es de cuando tenía dos años, según un video que le mostraron sus padres.
El punto de quiebre a los 12 años
Siempre le gustó muchísimo, pero el punto de quiebre llegó cuando tenía alrededor de 12 años. Ahí sus papás empezaron a darse cuenta de que esto iba mucho más en serio de lo que parecía. Un torneo clave fue el US Kids, donde representó a Colombia y participó en el desfile de naciones. 'Ahí entendí que quería seguir representando a Colombia y dedicar mi vida al golf', afirma.
Referentes y sacrificios
En el golf femenino admiraba a Inbee Park y creció viendo a Tiger Woods. También tuvo referentes colombianos como Camilo Villegas, María José Uribe y Nicolás Echavarría. Con María José Uribe ha compartido bastante, y Camilo Villegas le escribió para felicitarla después de ganar en Augusta.
Sobre los sacrificios, María José reconoce que tuvo que cambiar muchas fiestas y fines de semana con amigos por entrenamientos. 'Hoy miro hacia atrás y le agradezco muchísimo a esa niña que decidió entrenar cuando podía haber escogido otro camino. Todo ese esfuerzo está dando frutos', dice.
La derrota que todavía duele
El momento más duro llegó en 2024, durante el US Women’s Amateur. Había alcanzado las semifinales y estaba muy cerca de hacer historia para Colombia, pero sufrió una lesión de rodilla y tuvo que retirarse. 'Todavía hoy me duele recordarlo porque sentía que estaba muy cerca de conseguir algo muy importante', confiesa.
El sueño cumplido en Augusta
Llegó a Augusta con expectativas distintas a las del año anterior. En 2024 fue muy enfocada en conseguir un resultado y eso terminó jugándole en contra. Este año llegó con otra mentalidad: disfrutar. 'Solo 72 jugadoras de todo el mundo tienen la oportunidad de estar allí y no podía olvidar ese privilegio', explica.
Cuando terminó la segunda ronda y entendió que podía pelear el título, trató de no cambiar absolutamente nada. La noche anterior se sentó con su papá y su coach para definir exactamente cómo iban a jugar cada hoyo. 'El compromiso era seguir ese plan al pie de la letra, sin importar lo que pasara', recuerda.
Lo primero que recordé fue a esa niña que soñaba algún día con pisar Augusta National. Después pensé inmediatamente en mi papá. Él siempre decía que uno de sus grandes sueños era conocer ese campo y poder cumplir también ese sueño para él fue muy especial.
Un mensaje para las nuevas generaciones
María José les dice a las niñas que sueñan con llegar lejos: 'Nunca se rindan. Puede sonar repetitivo, pero nunca dejen de insistir por aquello que quieren. El camino nunca es perfecto. Siempre habrá momentos muy buenos y momentos muy difíciles. La diferencia la hacen la perseverancia, la disciplina y la constancia'.
El legado que quiere dejar
Cuando algún día guarde definitivamente los palos de golf, le gustaría que la recordaran como una buena persona. 'Alguien que siempre estuvo dispuesto a ayudar, a compartir un consejo y a tender una mano cuando alguien lo necesitara. Me gustaría que, sin importar los torneos que hubiera ganado, la gente pudiera decir que nunca cambié por los resultados', concluye.