Este viernes, más de 1,7 millones de musulmanes completaron el tercer día del rito de la lapidación de Satán en Mina, Arabia Saudí, dando por terminada la gran peregrinación anual del Hach. La ceremonia se desarrolló bajo un calor sofocante que puso a prueba la resistencia de los fieles.
Las autoridades saudíes desplegaron un amplio operativo de seguridad y asistencia médica para atender a los peregrinos, muchos de los cuales sufrieron golpes de calor y agotamiento. A pesar de las dificultades climáticas, la logística permitió que la mayoría completara los rituales sin incidentes mayores.
El contexto de fuertes tensiones en Oriente Medio añadió una capa adicional de complejidad a la peregrinación. Mientras los fieles realizaban sus oraciones, en la región se mantenían activas las negociaciones diplomáticas, como las que involucran a Irán y Estados Unidos.
La Casa Blanca afirmó que Irán hizo 'concesiones significativas' en las negociaciones de paz, lo que genera expectativas sobre un posible acuerdo que podría aliviar las tensiones en la zona.
Miles de peregrinos comenzaron a abandonar La Meca este viernes, luego de cumplir con los ritos finales. La peregrinación, uno de los cinco pilares del islam, reunió a fieles de todo el mundo en una de las mayores concentraciones humanas del planeta, pese a las adversidades climáticas y geopolíticas.