En una entrevista exclusiva con EL TIEMPO, el secretario de Seguridad de Medellín, Manuel Villa Mejía, reveló los detalles del modelo de 'gerencia' que ha transformado la seguridad en la ciudad. Este enfoque, basado en datos y acciones focalizadas, ha logrado reducir la criminalidad de manera significativa, llevando a Medellín a tener la tasa de homicidios más baja del país.
El legado de inseguridad que dejó Quintero
Para el final del mandato de Daniel Quintero como alcalde de Medellín, la percepción de seguridad en la ciudad se ubicó en un 67%, lo cual representó una caída de siete puntos con respecto al momento en que asumió el cargo. Concluido prematuramente su mandato, el rumor en la ciudad era una sensación de inseguridad acentuada; por lo tanto, las candidaturas para suceder a Quintero se enfocaron principalmente en recobrar la seguridad.
La apuesta de Gutiérrez por la seguridad
Una vez posesionado Federico Gutiérrez, esa premisa se convirtió en una prioridad mayor, pues el mandatario siempre ha mostrado afinidad por exhibir resultados en materia de seguridad y orden público. En este segundo mandato, Gutiérrez nombró a Manuel Villa Mejía como secretario de Seguridad de la ciudad, quien desde entonces se encargó de darle una nueva perspectiva al abordaje de los problemas de seguridad en la capital de Antioquia.
Resultados que hablan: reducción en todos los delitos
Desde entonces, los balances de seguridad reportados por la secretaría a su cargo dan cuenta de reducciones importantes en la mayoría de los delitos de los cuales se lleva registro. Se trata de reducciones que vienen disminuyendo desde 2024, y que, en lo corrido de 2026, siguen proyectándose a la baja.
- Hurto a personas: reducción del 6%.
- Atraco en general: reducción del 16%.
- Extorsión: reducción del 2%.
- Lesiones personales: reducción del 15%.
- Violencia intrafamiliar: aumento del 1% (único delito en alza).
El modelo de gerencia nos ha permitido focalizar los esfuerzos en las zonas y delitos que más afectan a la ciudadanía, logrando resultados que antes parecían imposibles. Medellín hoy es un ejemplo de cómo la articulación entre datos, tecnología y trabajo comunitario puede transformar la seguridad.