Millones de habitantes en distintas regiones de Estados Unidos comenzaron a enfrentar restricciones y recomendaciones sanitarias excepcionales debido al deterioro de la calidad del aire provocado por altos niveles de ozono y partículas contaminantes.
Las advertencias ambientales, activadas desde el 26 de mayo, afectan principalmente sectores del sur de California, el área metropolitana de Chicago y el noroeste del estado de Indiana, donde las autoridades pidieron reducir actividades al aire libre y permanecer en interiores durante las horas más críticas del día.
Varias ciudades de EE. UU. permanecen bajo alerta por aire peligroso para la salud.