En el Festival Internacional de Periodismo de Perugia, la escritora y periodista feminista Mona Eltahawy lanzó un potente llamado contra el patriarcado. De origen egipcio y residente en Nueva York, Eltahawy ha dedicado años a alertar sobre los peligros del autoritarismo y la misoginia, especialmente bajo gobiernos como el de Donald Trump, que legitiman el sexismo y la violencia contra las mujeres.
Un operativo sin precedentes: convertir la ira en acción
Lejos de resignarse, Eltahawy transforma su indignación en activismo. A través de sus libros y una newsletter llamada Feminist Giant, impulsa cursos para que las mujeres se conviertan en 'pecadoras' capaces de desafiar el sistema patriarcal. Según ella, pecar significa ejercer la ira, la ambición, la lujuria y la violencia como herramientas necesarias para la liberación femenina.
“Moriré y seguirá habiendo patriarcado, pero hay que luchar y para eso tengo que despertarme convencida de que hoy puedo destruirlo”.
El impacto global de la misoginia y el autoritarismo
Eltahawy advierte que los movimientos de extrema derecha en todo el mundo atacan a las mujeres y a personas de género no binario para mantener estructuras de poder. Ejemplos como Estados Unidos, Hungría o India ilustran cómo estos regímenes destruyen derechos y fomentan la violencia de género, con consecuencias que trascienden fronteras.
El expresidente Trump, por ejemplo, no solo revocó derechos fundamentales como el aborto, sino que alentó un ambiente en el que la misoginia se normalizó y las agresiones a periodistas y mujeres se multiplicaron, con múltiples acusaciones de agresión sexual en su contra.
El feminismo como revolución liberadora y necesaria
Para Eltahawy, el feminismo no busca que las mujeres imiten a los hombres, sino desmantelar el patriarcado y sus mecanismos de opresión. Reconoce que la lucha es larga y que, aunque el patriarcado persistirá, cada día hay que levantarse con la convicción de que es posible destruirlo.
Destaca además la importancia de visibilizar temas tabú como la menopausia y la discriminación laboral que enfrentan mujeres de más de 50 años, quienes han sido engañadas con la promesa de igualdad plena mientras soportan cargas desproporcionadas en la vida personal y profesional.
“Nuestra generación es la última que tuvo que fingir que somos como los hombres.”
Desafíos actuales y victorias del movimiento feminista
Eltahawy resalta que, aunque la violencia contra las mujeres sigue siendo alarmante, movimientos como #MeToo han logrado romper silencios y generar consecuencias tangibles para agresores. Su iniciativa #MosqueMeToo ha dado voz a mujeres musulmanas silenciadas por el temor a la islamofobia.
Finalmente, denuncia el silencio internacional ante la opresión de las mujeres en lugares como Afganistán y advierte que los autoritarismos en todo el mundo utilizan la religión y la política para controlar a las mujeres, reforzando la necesidad de una lucha global y constante.