El envejecimiento del cerebro suele estar asociado a una reducción progresiva de su volumen, un fenómeno que puede afectar áreas clave relacionadas con la memoria, el razonamiento y la toma de decisiones. Sin embargo, diversos estudios científicos sugieren que ciertos hábitos de vida pueden ayudar a proteger la salud cerebral e incluso favorecer procesos relacionados con la neuroplasticidad.
Un hábito diario respaldado por la ciencia
Uno de los expertos que ha investigado este tema es el neurólogo Majid Fotuhi, profesor adjunto de la Universidad Johns Hopkins, experto en plasticidad neural y autor del libro 'The Invincible Brain'. Fotuhi reveló que consume yogur con arándanos todos los días porque, según explica, 'estimulan la producción de BDNF, la mejor proteína para el cerebro'.
Los arándanos estimulan la producción de BDNF, la mejor proteína para el cerebro
El BDNF (Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro) es una proteína esencial para la supervivencia de las neuronas, la formación de nuevas conexiones sinápticas y la plasticidad cerebral. Su disminución se ha relacionado con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el deterioro cognitivo leve.
¿Por qué arándanos y yogur?
Los arándanos son ricos en antioxidantes, especialmente antocianinas, que combaten el estrés oxidativo y la inflamación, dos factores que aceleran el envejecimiento cerebral. El yogur, por su parte, aporta probióticos y proteínas de alta calidad que favorecen la salud intestinal, un eje clave para el correcto funcionamiento del sistema nervioso.
Fotuhi recomienda incorporar este hábito dentro de una dieta equilibrada, acompañado de ejercicio físico regular, sueño reparador y estimulación cognitiva para maximizar los beneficios sobre la memoria y la agilidad mental.