Una gestión humanitaria para visibilizar el caso
El periodista y reportero gráfico Jesús Abad Colorado, junto a su compañera Viviana y el abogado Sergio Mesa, difundió el video de los padres de Mateo Pérez clamando por información sobre su paradero, tras su desaparición el 5 de mayo. Su gestión permitió que una comisión humanitaria recuperara su cuerpo en la zona rural de Briceño, asesinado por el frente 36 de las disidencias de ‘Calarcá’, grupo con cupo en la ‘paz total’.
La realidad en el territorio: control criminal y ausencia del Estado
Colorado describió la situación en Briceño, Ituango y San Andrés de Cuerquía, donde grupos armados controlan la vida de la población, impidiendo el ingreso de autoridades y personas extrañas. 'No es el Estado colombiano el que tiene el control del territorio', afirmó, y señaló que estos grupos están en un proceso de negociación sin requisitos mínimos de respeto por la vida.
Críticas a las negociaciones de paz
No puede haber negociaciones mientras sigan asesinando a líderes, firmantes y periodistas. Estos grupos no tienen vocación política y no ha habido reglas claras por parte del Gobierno para que puedan continuar en un proceso de negociación.
Colorado enfatizó que los grupos armados actuales no tienen un proyecto ideológico como en décadas pasadas, sino que buscan recursos del narcotráfico y la minería ilegal. 'El pecado de Mateo fue querer hacer reportería, lo que muchos no podemos hacer hoy en Colombia', agregó.
La misión humanitaria y el llamado al Estado
El periodista relató cómo, junto a Sergio Mesa y Viviana, ingresaron a Yarumal para grabar el video de los padres de Mateo y presionar por la recuperación del cuerpo. 'Nuestro trabajo era una misión humanitaria para evitar que Mateo se convirtiera en una cifra más de desaparecidos', explicó. También destacó el papel de la Flip, la iglesia y Gloria Quiceno en las gestiones.
Un llamado a la acción
Colorado concluyó rechazando la muerte de Mateo y reclamando tanto a los grupos armados como al Estado colombiano, señalando que no pueden darse negociaciones con la libertad con la que estos grupos ocupan territorios y asesinan a firmantes de paz, líderes sociales y periodistas.