Medio ambiente

Noruega descubre submarino nuclear soviético que sigue liberando radiación en el mar

El submarino nuclear soviético K-278 Komsomolets, hundido en 1989 en el mar de Noruega, sigue liberando radiación desde su reactor deteriorado. Investigadores noruegos detectaron emisiones activas, pero aseguran que el ecosistema marino no presenta daños significativos gracias a la dilución natural.

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Foto: La voz del país

Un operativo sin precedentes en las profundidades del mar de Noruega

A 1.680 metros bajo la superficie del mar de Noruega yace el submarino soviético K-278 Komsomolets, una avanzada nave de la Guerra Fría construida con doble casco de titanio para resistir grandes profundidades. Hundido en 1989 tras un incendio fatal que cobró la vida de 42 tripulantes, este sumergible sigue siendo uno de los restos militares más vigilados del océano europeo.

El impacto en la comunidad científica y ambiental

Recientes investigaciones publicadas en la revista PNAS confirmaron que el submarino continúa liberando radionúclidos desde su reactor nuclear deteriorado. Equipos noruegos, utilizando vehículos operados a distancia, detectaron emisiones activas en una tubería de ventilación, lo que evidenció la corrosión progresiva del combustible nuclear.

A pesar de la fuga, los científicos reportan que no se han encontrado rastros de plutonio de las ojivas nucleares y que la fauna marina local no presenta daños, gracias a la rápida dilución del material radiactivo en el agua. Además, los sellos de titanio instalados por Rusia en los años noventa continúan funcionando para contener la radiación.

  • No se detectaron restos de plutonio provenientes de las armas nucleares en los compartimentos de torpedos.
  • La vida marina cercana no muestra signos de afectación por la radiación.
  • Los refuerzos de titanio mantienen la estructura del submarino estable y vertical.
  • Las emisiones radiactivas provienen exclusivamente de la degradación del reactor nuclear.

La gestión del incidente ha sido monitoreada desde el hundimiento, con esfuerzos iniciales de la Unión Soviética y, en años recientes, por organismos noruegos especializados en seguridad radiológica. La comunidad internacional ha seguido de cerca este 'mausoleo nuclear' submarino como un símbolo de los riesgos ambientales heredados de la Guerra Fría.

Los científicos planean nuevas expediciones con tecnologías avanzadas para entender las variaciones en la intensidad de la fuga y asegurar la protección del ecosistema marino en el Atlántico Norte.

La voz del país

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