En el norte de Barranquilla, el silencio nocturno fue sustituido por el constante ruido de maquinaria que trabaja para ampliar la calle 82 entre las carreras 64 y 59. Esta dinámica poco habitual en la ciudad busca acelerar la entrega de una vía estratégica que conecta zonas residenciales y recreativas.
Los operarios aprovechan las horas de la noche para romper el pavimento antiguo y preparar el terreno, utilizando reflectores provisionales y apagando los motores antes de las 9 p.m. para respetar el descanso de los vecinos. Esta estrategia reduce el impacto vial en una zona de alto flujo vehicular y peatonal.
“Después que avancen rápido y la obra se vea, así se aguanta la incomodidad. Esperemos que ya mañana tiren esas placas”, comenta Carlos, un residente del barrio El Golf, reflejando la paciencia de la comunidad ante las molestias temporales.
El proyecto no solo amplía la calzada de dos a tres carriles para alcanzar los 9 metros de ancho, sino que también incluye la construcción de andenes amplios e inclusivos con accesibilidad universal, pensados para madres con cochecitos, adultos mayores y personas con movilidad reducida.
Además, se plantarán 200 árboles adultos para mejorar la calidad ambiental y mitigar el efecto de isla de calor. Se modernizarán las redes de acueducto, alcantarillado, voz y datos con instalaciones subterráneas, eliminando la actual red de cables aéreos y garantizando la durabilidad de la vía.
El alcalde Alejandro Char ha enfatizado que esta obra pone al peatón como prioridad, saldando una deuda histórica con quienes se movilizan a pie en Barranquilla. El plan incluye también un ordenamiento vehicular para evitar bloqueos por parqueo paralelo y mejorar la fluidez del tránsito.
Con recursos públicos, la administración busca entregar una vía moderna y eficiente para finales de 2026, transformando el norte de Barranquilla y mejorando la calidad de vida de sus habitantes.