El papa León XIV dijo sentirse “bendecido” al celebrar este viernes su primer aniversario al frente de la Iglesia católica, con una visita al santuario de la Virgen del Rosario en Pompeya y un viaje a Nápoles, al sur de Italia. La conmemoración incluyó un reencuentro con los fieles, después del reciente choque diplomático con Washington.
Un viaje cargado de simbolismo
Durante la visita, el pontífice recorrió el santuario mariano, uno de los más importantes de Italia, y se dirigió a los fieles reunidos. En su mensaje, destacó la importancia de la paz y la unidad en un contexto global marcado por tensiones internacionales, especialmente con Estados Unidos.
Me siento bendecido por este año de servicio y por la oportunidad de estar hoy aquí, en este lugar sagrado, para pedir por la paz en el mundo.
Tensiones diplomáticas con Washington
El llamado a la paz se produce tras semanas de tensión diplomática entre el Vaticano y la administración de Donald Trump. León XIV se reunió recientemente con el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, para abordar temas como la crisis en Cuba y la guerra en Medio Oriente, lo que marcó un punto álgido en las relaciones bilaterales.
La visita a Pompeya y Nápoles, además de ser un acto religioso, fue interpretada como un gesto de apertura y reconciliación, en un momento en que la Iglesia busca mediar en conflictos internacionales.
Un año de pontificado
Desde su elección, León XIV ha impulsado una agenda centrada en el diálogo interreligioso, la defensa de los migrantes y la crítica a las desigualdades globales. Su primer año ha estado marcado por desafíos internos en la Iglesia y por la necesidad de posicionarse en un escenario geopolítico complejo.