El testimonio de un sobreviviente que lo perdió todo
“No quedaba rastro de la casa. Los restos de los cuerpos estaban esparcidos en el suelo. Pasé tres días recogiendo restos de cuerpos. No había ningún objetivo militar en absoluto”. Con estas palabras, Hussein Saleh, quien perdió a ocho familiares en un bombardeo israelí en el sur de Líbano el pasado marzo, describe el horror que vivió. Su relato es uno de los que recoge un nuevo informe de Amnistía Internacional (AI), que concluye que tres ataques aéreos israelíes contra viviendas civiles deben ser investigados como posibles crímenes de guerra.
Los ataques bajo la lupa
Según la organización, los bombardeos ocurrieron los días 6, 12 y 13 de marzo de 2026 en las localidades de Al Thakana (Tiro), Irkay (Sidón) y Al Rahbat (Nabatieh). En total murieron 24 civiles, entre ellos 12 menores de edad, seis mujeres (una de ellas embarazada) y seis hombres. Al menos otras 18 personas resultaron heridas.
La organización denuncia que en ninguno de los casos halló pruebas de la existencia de objetivos militares en el momento de los bombardeos.
El impacto en la comunidad y el regreso a los hogares
Habitantes de la ciudad costera de Tiro, en Líbano, comienzan a regresar a sus hogares, mientras la comunidad internacional sigue de cerca las investigaciones. Amnistía Internacional insiste en que estos hechos no pueden quedar impunes y que se debe garantizar justicia para las víctimas.