El origen de una obsesión silenciosa
En los años 90, el psicólogo Daniel Bogiaizian comenzó a trabajar con personas que llamaban a un programa de radio en busca de asesoramiento psicológico. Allí se encontró con los ansiosos, en una época en la que prácticamente no se hablaba de trastornos de ansiedad en Argentina. A partir de esa experiencia, empezó a usar técnicas de psicodrama para ayudar a sus pacientes a manejar pensamientos y acciones, y luego se formó en terapia cognitivo-conductual en Estados Unidos. Así nació la Asociación Ayuda, que atiende trastornos de ansiedad desde hace 32 años, y la Asociación Argentina de Trastornos de Ansiedad, de la cual fue presidente.
¿Qué significa preocuparse de más?
Bogiaizian explica que muchas personas tienen creencias positivas sobre la preocupación, como que al preocuparse se están anticipando o preparando para algo. Sin embargo, destaca que la preocupación solo es útil cuando se tiene un problema bien definido y se va a realizar un curso de acción. Si no se actúa, la preocupación solo genera tensión y síntomas físicos.
Señales de alerta: cuándo la preocupación se vuelve excesiva
- Observar cuánto tiempo se mantiene un pensamiento latente en la mente. Si es muy prolongado para algo sobre lo que no se puede actuar, es preocupación excesiva.
- Evaluar la relación entre el contenido de la preocupación y el malestar que genera. Si cosas de distinta importancia (como pinchar una rueda o la enfermedad de un hijo) provocan el mismo nivel de angustia, hay una sobregeneralización negativa.
El trastorno de ansiedad generalizada: más allá de lo posible
El trastorno de ansiedad generalizada se caracteriza por una activación constante del sistema de alarma y una preocupación excesiva por situaciones cotidianas. Las personas con este trastorno confunden lo posible con lo probable, sobreestimando la probabilidad de eventos negativos. Esto puede derivar en síntomas físicos como mareos, contracturas, insomnio y fatiga, que a menudo son tratados como problemas físicos sin atender la causa psicológica.
El trastorno de ansiedad generalizada no decrece con la edad. Las personas ansiosas no dejan de ser ansiosas. El contenido de sus preocupaciones puede cambiar, pero el modo en el que se preocupan sigue siendo inadecuado.
Positivizar la ansiedad: una nueva mirada
Bogiaizian prefiere trabajar en 'positivizar la ansiedad', es decir, aprovechar la emoción para anticipar cosas útiles en lugar de entrar en estados de alarma innecesarios. La psicoeducación es clave para que las personas aprendan a detectar qué alimenta su preocupación y cómo manejarla.
Factores que aumentan la preocupación excesiva
- Heredabilidad: aproximadamente un 30% de la tendencia a la ansiedad es genética.
- Aprendizaje familiar: la forma en que los padres reaccionan ante lo negativo o incierto influye en los hijos.
- Intolerancia a la incertidumbre: en un mundo cada vez más incierto, la ansiedad generalizada va en aumento.
- Sobreinformación: las redes sociales y la inteligencia artificial, lejos de reducir la incertidumbre, la aumentan, especialmente en temas de salud.
Herramientas cotidianas para apagar el ruido mental
- Tomar distancia de los pensamientos: no todo lo que la mente produce es útil. Preguntarse si hay elementos que justifiquen el malestar.
- Definir la preocupación en primera persona y en tiempo presente para identificar acciones reales disponibles.
- Usar técnicas de refocalización y distracción natural: realizar actividades con sentido, como salir a comprar o pasear al perro.
- Practicar el descanso en actividad: hacer deporte, ver una comedia o leer para desintoxicar la mente.
- Control de la preocupación: asignar un horario específico para preocuparse y durante ese tiempo anotar posibles cursos de acción.
- Ejercicios de respiración y pausas durante el día para liberar la tensión física acumulada.
La sobreinformación que tenemos con las redes sociales y la inteligencia artificial no baja la incertidumbre, sino que la aumenta.