Philippe Sands es un hombre de contrastes: entre semana se pone una peluca canosa como barrister (abogado litigante); los fines de semana, una camiseta roja del Arsenal. Participó en el equipo que buscaba la pena máxima para Augusto Pinochet y es autor de libros como 'Calle Londres 38' y 'Calle este-oeste', ganador del Premio Baillie Gifford. En esta entrevista, Sands revela cómo fue investigar la relación secreta entre la dictadura chilena y los nazis.
El caso que cambió la historia judicial
Pinochet fue arrestado en octubre de 1998 en Londres bajo órdenes de la justicia española, acusado de crímenes de lesa humanidad. Su detención marcó un hito al aplicar el principio de jurisdicción universal. Sands estuvo a punto de representarlo, pero su esposa lo convenció de lo contrario: 'Si aceptas este caso, me divorcio', le dijo. Tres días después, Human Rights Watch lo contactó para apoyar a las víctimas.
La conexión nazi que nadie quería ver
En 'Calle Londres 38', Sands investiga la relación entre Pinochet y Walther Rauff, oficial de las SS responsable de la muerte de medio millón de personas en Auschwitz. Rauff escapó de Alemania, se refugió en un monasterio, huyó a Ecuador y luego a Chile, donde conoció a un joven Pinochet. Tras el golpe de 1973, asesoró a la DINA, la policía secreta del régimen.
Descubrí que Walther Rauff, que había participado en la destrucción de vidas humanas con camiones de gas entre 1941 y 1942, en 1974 estaba involucrado nuevamente en la destrucción de vidas humanas, esta vez utilizando camiones refrigerados. Las congelaba.
Una investigación de casi una década
Sands pasó casi diez años viajando a Chile para encontrar pruebas. 'La DINA destruyó todos los documentos. Tuve que hablar con víctimas y agentes. Encontré a León Gómez, quien me contó que fue torturado y violado. Luego hablé con agentes de Manuel Contreras, como Samuel Fuenzalida y Jorge Lino Vergara. A partir de ahí pude identificar hechos terribles', cuenta.
El rol del abogado como narrador
Aunque Sands vio las heridas del pueblo chileno, como buen abogado se ha encargado de mostrar todas las aristas. 'Conozco personas que han hecho cosas buenas y personas que han hecho cosas malas, y no juzgo a ninguna. Simplemente cuento la historia, y el lector forma su propia opinión. Creo que eso viene tanto de mi trabajo académico como de mi trabajo como abogado. Somos, en esencia, narradores', afirma.
Colombia en el radar de Sands
Más allá del caso chileno, Sands se ha interesado en Latinoamérica. Ha visitado Colombia más de una decena de veces. Fue juez en casos relacionados con el páramo de Santurbán, donde decidió rechazar un proyecto minero de una empresa canadiense. 'Colombia es divertida. He venido muchas veces porque tengo estudiantes colombianos maravillosos. Políticamente es interesante y jurídicamente también. Tienen abogados muy interesantes y el proceso de paz me resulta fascinante', concluye.